
The Cheat, conocida también como La marca de fuego, es una película rodada en 1915 por Cecil B. De Mille que se convirtió en un gran éxito de público. Costó algo más de 17.000 dólares y recaudó más de 137.000 dólares en todo el mundo.
Su historia de intriga y traición incluía elementos de relaciones interraciales y el fantasma del llamado "peligro amarillo", poniendo a una mujer "blanca" en manos de un perverso y adinerado villano de Siam que intenta convertirla en su esclava y protagoniza una de las escenas más recordadas de abuso de la historia del cine.
Todas estas características se confabularon con una puesta en escena que consiguió convencer al creador de la crítica cinematográfica, Louis Delluc, para que abandonara sus prejuicios contra el cine y dejara la crítica teatral para dedicarse a analizar películas continuando con la obra que ya había iniciado Ricciotto Canudo.
Es un buen primer paso para esta página de cineclub.
En cuanto a la celebrada puesta en escena, además de la secuencia de violación, ojo a las secuencias que transcurren en la cárcel o a la manera en que De Mille narra la parte final del juicio.
Hay una versión posterior, de 1923 que protargonizó Pola Negri, una primera versión sonora protagonizada en 1931 por Tallulah Bankhead y finalmente una versión francesa de 1937 que dirigió Marcel L´Herbier con el co-protagonista de la versión de De Mille, el actor japonés Sessue Hayakawa, al que los aficionados al cine reconocerán sobre todo por su trabajo como el oficial nipón de El puente sobre el río Kwai, retomando su papel de acosador más de veinte años más tarde.
EL HOMBRE QUE RÍE (THE MAN WHO LAUGHS), 1928
Paul Leni adaptó la novela de Victor Hugo con Conrad Veidt como protagonista, y tal como me recordó el amigo Hukog, nuestro Friki Kabreado, así nace de verdad el personaje del Joker de Batman .
Una gozada del cine mudo que nadie debería dejar de ver. Un despliegue de decorados alucinante, un diseño de producción de lujo, y una dirección que respalda algo que he dicho esta mañana en mis clases de historia del cine: el mudo había alcanzado una capacidad visual de evocación poética que era distinta del sonoro.
