jueves, 7 de febrero de 2019

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

El papel de la propaganda en la fabricación de mitos que han trascendido como hitoria real, como el de las cargas de caballería polacas contra los tanques alemanes -que no ocurrió, aunque sí s cierto que la caballería polaca hostigó a las tropas alemanas y las hizo huir en más de una ocasión en los primeros enfrentamientos, cubriendo y propiciando la retirada de sus propias tropas-, los barcos del infierno japoneses cargados de prisioneros que en algunos casos tuvieron que beber sangre, la temible unidad 731 japonesa, dedicada a experimentar con prisioneros chinos sometiéndoles a amputaciones y reimplantaciones al revés de miembros, afectando a 10.000 víctimas de disparatados procedimientos y pruebas infectando aldeas chinas con cólera, antrax, peste bubónica, la más larga batalla de la guerra, la Batalla del Atlántico, librada de 1939 a 1945, las 2000 bajas que pusieron en cuestión la eficacia del Ejército Rojo en su guerra con los finlandeses, que registraron solo 25.000 bajas entre sus filas... Estos son solo algunos del amplio abanico de temas que incluye este interesante y ameno recorrido por la Segunda Guerra Mundial que tine mucho de lectura desmitificadora sobre el conflicto y explicación de cómo la realidad quedó barrida por las necesidades propagandísticas del momento en todos los países, ejércitos y frentes. No es corriente, por ejemplo, que en las peripecias bélicas se haga mucho hincapié en el hecho de que solo 1 de cada 3 soldados del ejército nortemaericano que participaron en el conflicto tenía el Graduado escolar, o que un soldado ruso tenía 30 veces más posibilidades de morir en combate que uno norteamericano, que la paga de los soldados estadounidenses era de 10 dólares al mes en 1940 y subió en 1941 a 50 dólares mensuales (96 para los sargentos), o que el soldado norteamericano medio tenía 1,73 de altura y pesaba 65 kilos, o que los tribunales militares nortemericanos condenaron a muerte a 443 de sus soldados, 255 por asesinato o violación.
Ya sabíamos que ninguna guerra es tal como nos la contaron los que ganaron, pero no deja de ser interesante comprobar cómo se maquilla la realidad en este recorrido que aboda cuestiones habitualmente no tratadas en los libros sobre este asunto, como la forma en la que se elaboraban las dietas de los combatientes en el frente, la distribución de libros para las tropas, o cifras curiosas, como por ejemplo que de cada 100 películas bélicas, 50 se dedican a la Segunda Guerra Mundial, 12 a la Primera Guerra Mundial, 2 a Vietnam y 2 a Corea... 
Y todo esto es solo la punta del iceberg.