domingo, 16 de octubre de 2016

JOHN WAYNE ENTRE CONAN EL BÁRBARO Y CRISTIANO RONALDO

 El conquistador de Mongolia. 
¡El Mongol! ¡El Mongol!
Se pasan toda la película gritando eso mientras John Wayne pone cara de Gengis Khan con bigotillo ridículo de los que parecen pintados a mano temblona para montarse un cabaret de fin de curso en colegio de barrio. 
A Wayne lo de hacerse el tártaro y poner cara de cabreo primario se le hace algo cuesta arriba en esta película donde demás tiene que ligar con Susan Hayward, una atractiva y muy sobreactuada mujer fatal envuelta en gasas que parece haber salido de una película de cine negro en lugar de andar paseándose por las estepas con este Temujin vestido como el protagonista de una ópera bufa, con todo ese alarde de regodeo en patearse la Historia, con mayúsculas, que solía caracterizar a las superproducciones hollywoodienses metidas en la camisa de once varas de reproducir asunto y personajes históricos. 
El conquistador de Mongolia era una buena idea de partida, pero acabó devorada por ese intento de mezclar lo épico con el melodrama panfletario de la era dorada de Hollywood.
Dirigió todo el asunto Dick Powell en 1956 y todavía no tengo la menor idea de qué demonios quiso hacer el hombre, porque se movía entre montarse una de épica con espadas y un western con tártaros en lugara de indios y más tártaros en lugar del séptimo de caballería. 
Vamos lo que viene siendo una empanada mental de catastróficas consecuencias. 
Tiene demasiasdo melodrama de rastrillo dominguero y culebrón de sobremesa y menos acción y aventuras de lo que debiera. Pero hay un momento en el que deja aventurar lo que podría haber sido poner a Wayne en un papel de héroe bárbaro sin complejos cuando entra a saco que atraco con sus hordas en la guarida de un señor de las estepa. Ese momento del bárbaro en la corte relamida me recordó los escenarios y personajes de los relatos de Conan el bárbaro, y hasta me dieron una idea de cómo podría haber sido un Conan interpretado por Wayne... aunque tambíen es cierto que, a la vista de las escenas en que éste acaba atado a una madera, sospecho que no estaba el hombre para muchos trotes de espada y brujería y mucho menos para echarse a la espalda un personaje como Conan el bárbaro. 
 
Total, un bárbaro a medias, unos cuantos tártaros verbeneros de feria de barrio, una película curiosa pero fallida y un "momento Cristiano Ronaldo" de John Wayne haciendo el "¡Uuuuuuh!" como si acabara de empotrar el balón en la portería contraria. 
 

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