viernes, 25 de marzo de 2016

WATCHMEN ANTES DE WATCHMEN: RORSCHACH

 Un sacaperras totalmente prescindible. 
Así podríamos definir todas las colecciones que salieron a modo de precuela de esa obra maestra del comic que es Watchmen. 
No me extraña que Alan Moore las haya maldecido. 
A ver, lo de las precuelas, secuelas, spinoff, etcétera, se revela aquí en su verdadera magnitud de intento de rebañar el cazo del éxito comercial del fenómeno. 
No es que sean malas por sí mismas. Por ejemplo a mí el dibujo de ésta me gusta. Pasearía con gusto las córneas por otro cualquier trabajo de Lee Bermejo. 
Y el guión de Brian Azzarello... pues... la verdad, es que lo pinte como lo pinte tiene tan mala pinta como parece. O peor. Azzarello no necesita hacer estas mierdas. Es uno de los maestros del cómic policíaco, así que entiendo que se mete en este lío por lo que me metería yo: por la pasta. 
Sus 100 balas siguen siendo una joya. Y él sigue siendo un maestro de la narración en viñetas. Pero aquí se queda por debajo de lo esperado. Sobre todo teniendo en cuenta que le habían puesto a tiro a un personaje tan interesante como Rorschach. Esperaba más de ese encuentro.
Esto es por pasta. Ejecutado con cierta gracia, es verdad, pero por pasta. 
Dicho todo lo anterior hay que dejar claro que entre todas las colecciones que salieron sobre personajes de Watchmen, la de Rorschach es la que más me convence. 
Eso sí, la aparición de Robert De Niro, o mejor dicho, de Travis, el taxista de Martin Scorsese en Taxi Driver, es un guiño graciosete. Poco más. Desperdiciado en un mar de tópicos algo vaguete para recrear el mundo de Rorschach. Ese ambientillo al estilo Blade Runner, con el neón dominante en la luz, era una buena idea, pero lo que le falta a la historia es precisamente personalidad en el guión para poder emanciparse de la obra de Alan Moore. 
No era fácil, pero tampoco era imposible. Aquí se han quedado muy lejos. 
Lástima, oportunidad perdida. 
 

No hay comentarios: