domingo, 14 de febrero de 2016

NAMOR: LA SAGA DE SUBMARINER


La saga de Submariner, que me regaló el compinche @telly_chavalas
mi proveedor oficial y consejero en todo lo referido a cómic, fue una de las mejores aportaciones de la editorial Forum a la recuperación de un personaje icónico del universo Marvel que todavía no ha tenido su oportunidad en el cine por cuestiones de derechos. 
En una serie limitada de ocho número, a 150 pesetas cada uno (875 pesetas el tomo), Roy y Dann Thomas al guión y Rich Buckler al dibujo, hicieron un repaso completo de las peripecias de este personaje comenzando con su vinculación más remota con la mitología de civilizaciones perdidas y progresando incluso por la clave de su redención a través de su participación en la Segunda Guerra Mundial de lado de los aliados, junto al Capitán América y la Antorcha Humana original en la agrupación de personajes conocida como Los Invasores, una especie de antecedente de Los Vengadores. 
 Aquello de “el enemigo de mi enemigo…” De paso eso les permitió entrar en la clave de hibridación del género fantástico y la mitología de espada y brujería en clave submarina con las hazañas bélicas, tras una etapa de curiosa formulación “pacifismo” activo del personaje, que decidía atacar las naves de todos los países en conflicto. 
Lo que viene a subrayar este tomo son las cualidades para servir como espejo de la realidad que tienen los cómics de la Marvel y de la DC, la creación de una curiosa corriente histórica paralela a la de la realidad, que no obstante se nutre de los acontecimientos contemporáneos pero al mismo tiempo los deforma, convirtiéndose así en una especie de crónica alternativa del siglo XX, como en esta colección sobre Namor, que entre otras cosas es testigo de las consecuencias de la bomba atómica, la Guerra Fría, ejerciendo siempre como un héroe ambiguo que se desplaza entre los territorios y roles del villano y del antihéroe, del antagonista y el protagonista, entre la maldad y el heroísmo, lo miso que se desplaza sentimentalmente entre las distintas féminas con las que los sucesivos guionistas de su peripecia fueron complementando sus aventuras de ficción. 
Namor como mutante mestizo de humano y atlante, como antagonista de Krang, como sucedáneo submarino de Tarzán de los monos o Conan el bárbaro, como alternativa sumergida y con más mala leche del personaje de Supermán, como mutante, antagonistas de los Cuatro Fantásticos, enfrentado a las conspiraciones de la Corona de la serpiente de Lemuria, como pionero de los crossover entre personajes, asociándose a la primera Antorcha Humana. Y también, desde el punto de vista de los argumentos universales, como una especie de Jasón en la fase en que es enviado por su abuelo al mundo de la superficie para quitárselo de en medio en la corte, de manera que es una figura de buscador del tesoro, de Jasón en los años 40 y 50, siendo su alternativa del Vellocino de Oro encontrar su lugar como mestizo en la sociedad atlante o humana, algo por definición imposible, porque está en tierra de nadie entre ambas. 
Luego, tras la etapa de desaparición del personaje que es el abismo entre las historietas originales del mismo y su retorno a las viñetas ya en manos de la Marvel, con pérdida de memoria que recuerda una etapa de desierto muy propia de la figura de Cristo, pero con personaje de intruso destructor o maligno, en lugar de intruso benefactor, Namor fue recuperado por Stan Lee como antagonista de los Cuatro Fantásticos, lo que el convirtió en figura destacada de la eclosión de la edad de plata de los cómics de superhéroes de los años sesenta. Y en esa etapa es más un Ulises ya veterano, desmemoriado como consecuencia de su enfrentamiento con el villano Destino, lo que le convierte en un perfecto Odiseo que no acaba de encontrar su retorno a Atlantis y está perdido como un vagabundo en el mundo de los hombres de la superficie. Su intento de volver al reino sumergido y reencontrarse con Lady Dorma, recuerda el viaje de Odiseo/Ulises intentando encontrar el camino de vuelta a Itaca para reencontrarse con Penélope. Dorna, como Penélope, incluso tiene que resistirse a los acosos del pretendiente a la corona, Kang, el Señor de la Guerra de Atlantis. Las féminas y sus enredos sentimentales con ellas serán otra de las claves esenciales del personaje de Namor en su recorrido por toda la mitología de la Marvel utilizando el cameo de icónicos personajes de la editorial.

Es inevitable que en algunas fases, sobre todo en la parte final, esta colección de ocho números, se torne algo episódica en su narración, pero como recopilatorio de un personaje de intermitente pero marcado protagonismo en las colecciones de la editorial, esta colección, recopilada en tomo, es una gozada para hacer memoria y pasar una tarde siguiéndole la pista a un personaje que espero no acaben prostituyendo en traslados precipitados y oportunistas al cine o la televisión. Casi prefiero que lo dejen en paz, sin adaptación, a menos que sean capaces de respetar todo su potencial y ambigüedad como antihéroe y como villano.


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