martes, 1 de diciembre de 2015

THE WALKING DEAD TEMPORADA SEIS EPISODIO 8

Confirmado: esta sexta temporada de The Walking Dead es la mejor que he visto de toda la serie. Buen momento para reengancharse al asunto. Si la dejaste en alguna temporada anterior, no pasa nada: no ocurrió nada realmente interesante. Bueno, vale, algunos personajes han ido cascando por el camino y ya no están entre los vivos. Pero para enterarte de todo eso sin aguantar las moñadas, los diálogos interminables, la pedantería buenrrollista, a Rick poniendo el despertador prontito para salir a plantar guisantes en zombilandia, las lagrimitas del pavo de la ballesta y otras gilipolladas, pues te ves los resúmenes de los capítulos del Gobernador, que es lo único interesante que se ha asomado a la serie en las temporadas 2,3, 4 y 5 y vas listo.

Pero esta sexta temporada es otra cosa. Para empezar, tiene zombis. A ver, esto puede sonar raro en una serie sobre zombis, pero lo cierto es que lo que menos salía en The Walking Dead en temporadas anteriores eran precisamente muertos vivientes, caminantes, zombis o como los quieran llamar. Estaban contados con los dedos de la mano.

En esta sexta temporada sin embargo raro es el capítulo en el que no sale una manada de muertos vivientes ahí, dándolo todo. Siempre se puede contar con ellos. ¡Qué majos!

Así que la conclusión de esta primera parte de la temporada seis ahora que después del episodio 6 hacen descanso hasta dentro de un par de meses, más o menos, es muy positiva. Me lo he pasado bien viendo The Walking Dead, que por fin parece una serie de zombis.

Incluso estoy dispuesto a aguantar las inevitables memeces de los personajes más memos (mi candidato para colleja en esta temporada es sin duda el colega del palo).

Se puede aguantar incluso el cachondeo de alguna que otra muertefarsa…

Además, para redondear la jugada y demostrar que se han puesto las pilas, en el adelanto de los próximos capítulos nos dejan claro que llega Negan. Y Negan es aún más chungo que el Gobernador. O dicho de otro modo, es el Gobernador sin mentirse a sí mismo aplicándose paños calientes éticos de liderazgo y demás.

Lo que viene siendo un villano a por todas, a calzón quitado y bate en mano.

Dicho todo esto, repito: buen momento para engancharse otra vez a The Walking Dead. 
Aunques sigo crispándome con la gilipollez de algunos personajes, como el colega del palo. 
Supongo que eso de crisparme con el buenrrollismo absurdo de algunos personajes forma parte de la gracia de la serie, puro morbo ver cómo van a meter el remo encontrando siempre una nueva manera de hacer el gilipollas por la vía del buenrrollismo bienpensante. 
De paso creo que eso define muy bien a la sociedad de nuestro tiempo.

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