sábado, 5 de diciembre de 2015

RAI. BIENVENIDO AL NUEVO JAPÓN

 
Tenía lectura atrasada de cómics de Valiant. Un buen montón prestado por Telly Chavalas o comprados por mí en los últimos meses, así que he aprovechado esta isla de ocio de dos días, y me he aplicado a la lectura del material pendiente, empezando por este primer número de Rai. 
Pensé en comprarla. No lo hice. Se me adelantó Telly Chavalas y ahora me arrepiento, porque está bastante bien. 
Matt Kindt en el guión y Clayton Crain en el dibujo nos meten de cabeza en el paisaje ciberpunk de esta colección de Valiant que tiene muchos puntos en común estéticos y argumentales con las principales novelas de esta corriente de la ciencia ficción. 
El tomo, que contiene cuatro números de la serie original, es en su conjunto una muy buena presentación del personje principal y de su mundo, de hecho, una de las mejores presentaciones que he visto en todas las colecciones de la editorial Valiant en este retorno a las librerías en España. 
A caballo entre Blade Runner y las historietas británicas de ciencia ficción de la revista 2000 A.D. de las que salió el Juez Dredd y con algunos rasgos que me recuerdan títulos del cómic galo en este mismo género, Rai es una fábula futurista que nos propone otra manera de presentar y explotar el concepto de superhéroe, más oscuro que el de las editoriales dominantes en el asunto -Marvel y DC-, y bastante más siniestro en algunos momentos, lo cual le proporciona de algún modo algo más de madurez en el planteamiento. Por tanto es muy interesante como alternativa. 
Argumentalmente, tal y como ocurriera en Blade Runner, es una historia en la que la ciencia ficción sirve como envase o capa externa de un enigma policíaco que debe desvelar el protagonista, guardián de una sociedad futurista distópica y totalmente estratificada en una serie de niveles que reproducen en el espacio exterior los paisajes urbanos de distintos lugares del planeta Tierra. Junto a esta propuesta de partida, encontramos otros asuntos clave de la ciencia ficción que pueden recordarnos a Blade Runner, sin duda una de las más poderosas fuentes de inspiración para este cómic. Por ejemplo los seres positrónicos, marcados con un círculo en la frente, y definidos por uno de los personajes como: "Compañeros artificiales para hacer compañía a un ser humano concreto durante toda su trayectoria vital. Se les entregan a los humanos cuando cumplen dieciséis años y están con ellos toda la vida. Es ilegal que un compañero ande por ahi sin su amo humano. Un compañero sin un amo humano carece de propósito alguno, ya que somos diseñados para que puedan sobrellevar la soledad y para aplacar en ellos el deseo de procrear". No hay que hacer un gran esfuerzo para pensar en el vínculo que este tipo de personajes tienen con los replicantes de Blade Runner, o con el papel interpretado por Alicia Vikander, la co-protagonista de Ex Machina
A eso hay que añadir los enigmas que el personaje protagonista que da título a la colección, el guardián Rai, servidor y protector del enigmático "Padre" que gobierna todo Nuevo Japón, sobre su tortuoso pasado, del que no conoce nada pero va a descubrirlo casi todo en el proceso de presentación y revelación de las claves de todo el relato en este primer tomo. O Silk, el multiplicado criminal que opera a distintos niveles en toda la ciudad. O el guiño al metacine presente en las películas de Spylocke, el enigmático homenaje a los ejercicios de metaficción que abundan en el cómic, el cine y la televisión de nuestros días. 
Añadan a lo anterior un grupo terrorista rebelde empeñado en ejercer de luditas antitecnológicos en ese paisaje social y urbanita donde el ser humano se ha entregado a todo lo artificial, con pintas de guerreros de Mad Max, y tendrán completo lo más esencial de las piezas de este puzle cuyos autores arman una recomendable fábula de ciencia ficción en viñetas tan interesante como una buena novela ciberpunk. 
En una sociedad aparentemente perfecta, se comete el primer asesinato en mil años y Rai comienza el viaje definitivo para encontrarse con su verdadero origen, acusado de genocida y ejerciendo al mismo tiempo como soldado, espía, detective e incluso forense...
"Me sigue quemando si la toco, pero no se trata de una reacción física, lo cual es muy extraño. Decido apagar mis receptores de dolor para poder analizarla"


 

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