sábado, 19 de diciembre de 2015

LOBO: AÑO UNO. EL CINE LE TIENE MIEDO AL ÚLTIMO CZARNIANO

Allan Grant en el guión y Carl Crichtlow en el dibujo la lian parda en este tercer anual de Lobo que se publicó originalmente en diciembre de 1995. Una entrega muy divertida del personaje, ideal para reencontrarse con su raíces como genocida de su propia especie en el planeta Czarnia, pasearse brevemente por su sangrienta infancia y juventud, conocer grandes momentos de su pasado y llegar a la conclusión de que si alguna vez deciden finalmente dejar de marear la perdiz y llevar el personaje al cine, cosa que de momento no parece que vaya a ocurrir, les faltarán agallas para trasladarlo al cine tal y como el personaje merece. 
 
Por cierto, quienes pensaban que el éxito de Guardianes de la galaxia iba a potenciar el proyecto de la película de Lobo que iba a protagonizar Dwayne "La Roca" Johnson con el director de San Andreas, Brad Peyton, estaban bastante despistado, o en su puñetera vida le han metido córneas a un tebeo de Lobo. En todo caso, si se tratara de estimular a DC y Warner para que sacaran adelante ese proyecto, la cosa tendría que ir más bien por la vía de que la película de Deadpool/Masacre, el mercenario bocazas de la Marvel fuera un éxito comercial arrollador. Es un personaje más cercano a las claves de Lobo, que inicialmente era un cachondeo de otro personaje de la Marvel, Lobezno, cruzado con algo de Lemmy Kilmister, creador y líder de la banda Motörhead, cruzado con detalles de Conan el Bárbaro y viviendo en un universo heavymetal que a ratos tenía mucho en común con el de Mad Max, el guerrero de la carretera y en otras viñetas se acercaba mucho a los cómics del Juez Dredd. Junten todo eso en una coctelera y les sale Lobo. Eso sí, Lobo en mi opinión, Lobo es más bestia en muchos sentidos que Masacre. Y precisamente por eso no creo que nunca vayan a tener huevos de llevarlo al cine como se merece, así que casi mejor que se ahorren la película y acabamos antes. Para domesticar a Lobo y engarños a todos con una farsa, mejor que se lo ahorren. Siendo serios, Lobo no puede pasar al cine para todos los públicos (lo dicho, el que pensó en Guardianes de la galaxia como equivalente andaba muy perdido).
Ya intentaron domesticar a Lobo en las viñetas de la propia editorial DC con esa versión descafeinada que se sacaron de la manga con el cuento de los Nuevos 52, una herejía en toda regla contra el orginal que todavía me produce arcadas. 
Afortunadamente -como no podía ser de otro modo- tuvieron que suspender esa farsa y ya no la publican. 
Dejo foto del crimen por si se tropiezan con ella. Huyan si la ven. 
Por el contrario, si tropiezan con el Lobo Año Uno que les traigo aquí, no lo duden: ¡compren! ¡compren! 
Es Lobo en estado puro, sin descafeinar ni domesticar. El Lobo que nunca llegaremos a ver en el cine. 
Ciencia ficción salvaje. No todo va a ser El despertar de la fuerza. 
Por cierto, les recomiendo que le pongan música de Motörhead, banda esencial del speed metal. 
Además les aseguro que Lobo, Año Uno es una lectura muy propicia para estas entrañables fechas navideñas que se acercan. 
Todo paz y amor. Faltaría más.  
¡GIZZO FYITAL!
 

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