jueves, 26 de noviembre de 2015

GOTHAM RECUPERA PERSONALIDAD Y OXÍGENO EN EL EPISODIO 10

A ver, algo flojilla andaba la cosa en esta segunda temporada. Después de lo ocurrido con Joker en  los primeros capítulos de esta segunda temporada de Gotham es comprensible que algunos seguidores de la serie hayan puesto en duda la viabilidad de la misma al nivel de la primera temporada. 
Otros, como yo, pensamos que la segunda temporada es, en su conjunto, mejor que la primera, si bien es lógico que se echen de menos algunos elementos ausentes de aquella. Pero, insisto, en su conjunto, la segunda temporada es mejor, más completa, más sólida como arco argumental, con más posiblidades, que la primera. La primera, excelente como presentación, no podía repetirse tal cual, la segunda tenía que presentar una evolución y en general ha ido a más. Aunque ha sacrificado algunas cosas para llegar a este capitulo diez que creo es uno de los mejores de la saga. De hecho, opino que es el mejor junto con los dos o tres primeros de la segunda temporada. 
Lo mejor de este capítulo diez es que ha sabido recuperar el tono y los elementos de los mejores momentos de la primera temporada. 
Por partes. Uno: Bullock, poco presente en esta segunda temporada -un error-, vuelve con el tono esencial de siempre. Es el socio que estaba echando de menos en esta segunda vuelta el personaje de Gordon. 
Dos: Vuelve también Alfred. Otro ausente en exceso en la segunda temporada. El personaje se esencial y esencial es también que le saquen partido en la clave de acción que se aprovecha en este capítulo diez. 
 
Tres: Finalmente se revelan los verdaderos antagonistas de este arco argumental, con un brillante esetallido final del personaje de Galavant en el desenlace del capítulo, y con los monjes del cuchillo, que van a ser una buena amenaza para esta parte del relato. 
Cuatro: Más esencial todavía, otro ausente de capítulos anteriores Bruce Wayne. Ausente-presente, porque estaba, pero como si no estuviera, como chutado de algo o emporrao. Seamos claros: yo no me siento a ver la tele a esas horas, después de un largo día de trabajo, para ver niñatos gilipollas y moñones, sino para ver al que será Batman algún día. 
Al chaval esta temporada lo tenían agilipollado en plan "persigue tus sueños". 
Eso, en este capítulo, lo arreglan.  Recupera protagonismo y además evoluciona, Batman vuelve a asomar las orejillas de murciélago en más de un gesto, respaldado además con un invitado especial que seguramente reconocerán -y aplaudirán- los seguidores de la serie Hijos de la anarquía. 
 
Cinco: La asociación de Nygma y el Pingüino gira hacia una clave de comedia disparatada interesante, pero además en la parte final del capítulo el Pingüino vuelve a ser el de siempre. Tienen que empezasr a rescatarlo para esta segunda parte de la segunda vuelta. 
Lo de Nygma y esa especie de coña limonera de la Felicity de Arrow que se gastan con la tiparraca de los anteojos no me hacía ni puñetera gracia. Ahora la cosa está más equilibrada y enfocada. 
En resumen: Gotham vuelve a ser Gotham y vuelve a tener lo mejor de Gotham. Así que no caben pegas. Le han sacado el máximo partido a esa especie de parón o bajada de interés que algunos le recriminaban a y ciertamente parecía estar lastrando la serie en ciertos capítulos de esta segunda temporada. 
Recupera fuerza, retoma su verdadera personalidad como alternativa en el paisaje de la ficción televisiva actual y endereza su camino hacia los próximos capítulos. 

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