martes, 10 de noviembre de 2015

ALFILERES DE ORO, de Robert Clouse

Floja película de acción dirigida por el responsable de poner a Bruce Lee a dar patadas en un clásico del cine de artes marciales, Operación Dragón, que sin embargo no acertó a seguirle la pista a las coreografías de Jim Kelly en esta otra producción. Incomprensible que las migajas de escenas de combate coreografiadas por Kelly en esta producción quedaran tan mermadas en sus resultados, tan cicateramente filmadas, con Kelly, de espaldas, peleando en un cuchitril sin poder lucirse en plano general. Para los aficionados al reparto de tortas en el cine resulta francamente frustrante que el director de Operación Dragón fuera tan cicatero en las artes marciales de Alfileres de oro.

Igualmente frustrante es que usara tan mal una de las mejores localizaciones del cine de acción de artes marciales, Hong Kong, que había dado lugar a películas como mi favorita –ojo, no digo que sea la mejor, digo que es la que más me gusta- en la filmografía de Chuck Norris: Marcado para morir.

Lo cierto es que yo compré la película porque colecciono las que protagonizó Jim Kelly, incluso las más cutres que se pueda echar uno a las córneas. Una manía como cualquier otra. Son los restos de mi notable afición por Operación Dragón, descubierta cuando era chaval en los cines de barrio y programa doble (hasta me compré la banda sonora en casete, que debe andar por algún sitio, aunque no consigo encontrarla en el laberinto de la Payáncueva). Así que cuando se me puso a tiro esta nueva colaboración de Kelly con el director de aquella no me lo pensé y piqué el anzuelo.

Lamentablemente no cumple las expectativas. Es floja hasta para la flojedad natural de este tipo de producto de cine de acción. Estrenada un año después de Operación Dragón, tiene como protagonista a Joe Don Baker, que el año  anterior a esta película había conseguido cierta relevancia en el cine de acción con su protagonismo en el inesperado éxito Pisando fuerte, donde se liaba a estacazos con los facinerosos de una localidad corrupta, poniendo orden en el lugar en su ejercicio como sheriff. El éxito de aquella hizo pensar que podía interpretar papeles protagonistas, y aquí le tenemos, luciendo su mezcla de aspecto de Marlon Brando tosco y de pocas palabras en esta peripecia de persecución de una estatuilla de acupuntura a la que se le atribuyen poderes de regeneración del poder sexual en ancianos, algo así como una variante de viagra a golpe de alfilerazos. Vamos que te ponen el cuerpo como el de un puercoespín y te dejan fino filipino para darle gusto al cuerpo propio y ajeno. Yo lo llamaría el “método Espinete”, pero en realidad todo es una especie de variante de El halcón maltés de Dashiell Hammett (su mejor adaptación al cine en manos de John Huston y Humphrey Bogart), cambiando la estatua del ave por la estatuilla de los alfileres. Añadan a eso una peripecia sentimental poco creíble, no obstante bien servida por Elizabeth Ashley (la tía Mimí de la serie Treme, pero en sus años mozos), actriz cuya manera de componer su personaje me ha recordado a Margot Kidder ejerciendo de Lois Lane en la versión setentera de Superman, y Karen Allen en la primera película de Indiana Jones, En busca del Arca perdida. Hablando de Indiana, también está Roy Chaio, el villano oriental con el que se abría Indiana Jones y el templo maldito.

El resto es Joe Don Baker con poco juego de cintura para ejercer de mamporrero de artes marciales (el hombre tira de golpes más propios de Bud Spencer en las películas italianas Le llamaban Trinidad, También los ángeles comen judías, y en ese plan), poco, muy poco (cicateramente poco) Jim Kelly, haciendo de segundón más que de secundario (sale de la historia sin que ni siquiera le dejen despedirse), y un Burguess Meredith que estaba en capilla para recobrar popularidad ejericendo como entrenador cascarrabias en Rocky, pero aquí hace un papel muy raro y tópico de relleno como antagonista sofisticado de la serie Bond, venido muy a menos.

Sólo para coleccionistas de cine de mazmorra, serie B flojuna y rarezas frikis del cine de acción.

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