viernes, 16 de octubre de 2015

HEMEROTECA: MUNDO. VIOLACIONES EN EL CONGO

El semanal de ABC de 6 de septiembre de 2015: "...(Minova) Capital mundial de las violaciones. En la República Democrática del Congo hay más de 400.000 agresiones sexuales al año". Así, tal como suena.  El texto que sigue a ese titular es aún más escalofriante, especialmente porque según parece los agresores suelen irse de rositas de todo el asunto y esquivan el castigo con una facilidad francamente desmoralizadora. Este es el tipo de mundo en el que vivimos. Ocurre en el Congo, pero no sólo en el Congo. Ocurre en muchos lugares, mucho sitios y muchas vidas a pesar de todos los discursitos bienpensantes de humanismo y tolerancia, a pesar de todos los anuncios de insultante simpleza que aparecen en televisión sobre la violencia de género, intentando tranquilizar conciencias fofas a modo de laxante emocional con mensajes en la palma de la mano. Las pesadillas del pasado más oscuro de nuestra especie siguen arrastrándose tras nuestros pasos de ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, y saltan a la menor oportunidad para demostrarnos por qué no hemos progresado tanto como pensamos y nuestra supuesta civilización es mero espejismo esperando el momento de hacerse pedazos con la primera bocanada de barbarie putrefacta que invada nuestras supuestamente civilizadas, progresistas, ordenadas y tolerantes existencias. Somos onanistas autocomplacientes aparcados en la nueva infancia de los juguetes tecnológicos. Las bestias siguen ahí, no están atrapadas en las jaulas del zoológico de monstruos que nos proponen el cine, la televisión, las viñetas o los videojuegos. El mundo real no sigue argumentos preestablecidos ni norma narrativa alguna. Simplemente es caos devorador e insaciable. Bueno es saberlo. La pregunta es: ¿queremos saberlo? ¿Les sorprende a ustedes encontrarse con esto en ésta página? Si les molesta, objetivo conseguido por mi parte. 
Molestarse y enfadarse es primer paso tan bueno como cualquier otro para empezar a reflexionar sobre cualquier asunto. 
 



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