viernes, 9 de octubre de 2015

ACORAZADOS, HUNDIMIENTOS, NAUFRAGIOS Y GUERRA FLUVIAL: EXPLORADORES DEL MAR, de Clive Cussler y Craig Dirgo

Las novelas de Clive Cussler no van a cambiarte la vida, pero pasar un rato divertido leyendo son impecables. Tienen ese puntito de aventura absolutamente absurda que te entretiene, en plan Indiana Jones: pura evasión sin contemplaciones ni complejos, puro encadenado de peripecias en plan serial, rollo Indiana Jones y el templo maldito. Han sido mal adaptadas al cine, eso sí. De hecho, uno se pregunta cómo han podido ser tan flojas las películas que adaptaron Rescaten el Titanic y Sahara. Y eso que la segunda tenía un actor perfecto para interpretar a Dirk Pitt: Matthew McConaughey, eso sí, en su fase: no tengo ni puta idea de cómo elegir un proyecto que merezca la pena... Incluso estuvo por España para presentar la película con su pareja de aquellos tiempos, Penélope Cruz... 
Dejando todo eso al margen, Cussler tiene además una afición en la que, según afirma en este libro, invierte parte del dinero que gana con sus libros: buscar barcos nufragados. Otros coleccionan sellos. O cómics, libros y películas, como un servidor. Pues él colecciona naufragios. O algo por el estilo. El resultado de ese hobby son una serie de expediciones muy ajetreadas y el libro Exploradores del mar, donde cuenta las andanzas de los auténticos aventureros de la NUMA (la de verdad, no la de las novelas protagonizadas por Dirk Pitt), y sobre todo repasa y noveliza varios naufragios célebres. 
La parte de los naufragios propiamente dichos es la mas amplia en cuanto a número de palabras, lo cual me ha sorprendido gratamente, porque me esperaba el típico libro de carácter autobiográfico dedicado casi en exclusiva a gloriar al autor y sus expediciones en lugar de informar de los restos de barcos que busca. Pero no: ha sido justo al revés. Cussler cuenta su vida, vale, pero sin pasarse mucho, y luego se centra bastante y dedica montón de páginas, la parte del león del libro, a aplicar su habilidad como novelista del género de aventuras a contar los naufragios de los barcos que ha localizado a lo largo de esa carrera paralela como explorador submarino. 
Resultado: el libro es como leer un puñado de relatos cortos sobre naufragios y de paso sirve bien como introducción a un tema histórico que me parece muy interesante: la guerra de acorazados en la guerra civil de los estados del norte contra los estados del sur. 
 
De paso asistimos a la devastación de esa nueva arma de guerra en el mar que fueron los acorazados y cómo cambiaron los combates y sus consecuencias, desde los primeros choques entre acorazados a los primeros hundimientos, las batallas en los ríos estadounidenses entre las naves de madera y las nuevas naves acorazadas, y todo eso con un ritmo envidiable para narrar que hacen de Cussler uno de los escritores más divertidos y entretenidos de leer en nuestros días, pero en esta ocasión añaden a su palmarés una eficacia en clave de divulgación tan entretenida como sus aventuras de ficción. 
Lectura amena y repleta de primeras pistas para iniciarse en las primeras batallas de acorazados y submarinos en la guerra fluvial de los confederados y los unionistas, con un capítulo añadido a las primeras acciones de los submarinos alemanes U-20 y U-21 y el hundimiento del Lusitania durante la Primera Guerra Mundial y el buque de transporte de tropas Léopoldville hundido en la Segunda Guerra Mundial por el submarino alemán U-486. 
"El Lusitania había desaparecido. Su agonía duró sólo dieciocho minutos. El recuento demostró que de 1958 pasajeros y tripulantes que habían zarpado de Nueva York, 1198 habían desaparecido. Después del Titanic, que se llevó mil quinientas vidas en 1912, y el Empress of Ireland, con mil muertos en 1914, la pérdida del Lusitania fue la más impresionante. Parece increíble que tantos desastres marinos, con un número tan elvado de víctimas, ocurrieran en el breve período de tiempo de tres años. 
El récord tardaría treinta años en superarse, durante la Segunda Guerra Mundial, por obra de los submarinos rusos que hundieron los trasatlánticos alemanes Willhelm Gustloff, General Steuben y Goya, cargados de refugiados que huían del Ejército Rojo. Las víctimas de los tres trasatlánticos torpedeados ascendieron a dieciocho mil personas".
Por cierto, un dato a tener en cuenta respecto a este asunto de los submarinos: tal como cuenta Cussler en su libro "Los primitivos submarinos alemanes habían hundido la increíble cantidad de 4.838 barcos durante la Primera Guerra Mundial, 2009 más que sus descendientes de la Segunda Guerra Mundial. En a última contienda, los submarinos nazis hundieron cuatro millones y medio de toneladas de barcos, bastante menos de los onche millones de la conflagración de 1914 a 1918". 

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