lunes, 13 de julio de 2015

TRUE DETECTIVE, TEMPORADA 2, CAPÍTULO 3

Ciclos y triángulos, amigos. Esa es la clave sobre la que está edificada la segunda temporada de True Detective. Círculos y triángulos.
Después de ver el tercer capítulo de la segunda temporada me ha quedado mucho más claro que los tres primeros capítulos cierran un primer ciclo en el desarrollo de la trama que pretende contarnos True Detective en esa nueva propuesta frente a la que de una vez por todas deberíamos empezar a descartar el error de intentar compararla con la primera.
Llama la atención que para una serie que trabaja intensamente la participación del espectador y nos respeta como tales lo suficiente como para ponernos a pensar, muchos cometan el error de adjudicarle la etiqueta de confusa.
No es confusa en absoluto. Tal y como apunté a modo de pista en mis anteriores comentarios sobre esta serie: (http://migueljuanpayancine.blogspot.com.es/2015/06/true-detective-temporada-2-capitulo-1.html; http://migueljuanpayancine.blogspot.com.es/2015/06/true-detective-2-capitulo-2.html ), lo que ocurre es que está construida como una especie de telaraña que se asemeja a las novelas de James Ellroy. Hay muchos elementos de dichas novelas tanto en la primera como en la segunda temporada, pero ya los abordaré en un texto posterior sobre los referentes, fuentes de inspiración y cruces de la serie con otras propuestas narrativas.
Dicho de otro modo, lo que plantea True Detective es más complejidad  argumental, más personajes y más enredo político, económico, policial, y sobre todo emocional, que la temporada uno, donde no es que todo estuviera más claro es simplemente que su estructura, sin ser más sencilla, era más fácilmente reconocible por el espectador, que consecuentemente tenía más facilidad y comodidad para moverse dentro de ella.
Tomemos un ejemplo: las relaciones entre los dos detectives protagonistas interpretados por McConaughey y Harrelson estaban tejidas de una manera más cercana al espectador, con el primero resultando interesante como personaje de inmediato, a primera vista, con sus frases demoledoras y sus reflexiones sobre la vida y el mundo, y en el caso del segundo nos pusieron las cosas muy fáciles para adoptarle con una definición rápida que incluye familia y relaciones extramatrimoniales ilustradas por aquella impactante secuencia co-protagonizada por Alexandra Daddario. ¿Cómo no interesarse por esos dos tipos? Además interactuaban muy bien entre ellos desde el primer capítulo. Y en lugar de un tío viejo y vicioso muerto había una fémina joven y atractiva como víctima…
¿Qué tenemos en la segunda temporada? Un poli corrupto y borrachín con un montón de problemas y que va cuesta abajo sin frenos, sin redención a la vista, aunque se insinúa algo al respecto  en este tercer capítulo.

Un poli motero acusado injustamente de abuso de poder con intenciones sexuales sobre una famosilla a la que para en la carretera por una infracción. Algo despistado, parece, con instinto suicida… con un problemón muy gordo que nace en su pasado… y del que como ocurre al final de este tercer capítulo empezamos a saber más cosas de dicho pasado y empiezan a insinuarse nuevas piezas de su puzle.

Un mafiosete que quiere reconvertirse en empresario pero al que el asesinato que sirve como motor de la trama –el del tipo viejo y viciosete- le está creando un montón de problemas, tantos que incluso parece que alguno o varios de sus socios se estuvieran planteando traicionarle y quitarle el poder… y en el final de este tercer capítulo nos queda claro que eso no les va a resultar tan fácil… El personaje está entre un Tony Soprano más joven y con las neuras orientadas hacia un más afilado instinto asesino y un Wilson Fisk de Daredevil también más joven a punto de estallar, y que ha empezado a estallar en el final de este tercer capítulo.

Y luego está ella. El epicentro de todo, rodeada por esos tres hombres mutilados de uno u otro modo (el sexo se utiliza como materialización de esa mutilación, de esa castración emocional, sentimental o social que forma parte de las características esenciales de los tres protagonistas masculinos). El papel de la agente Bezzerides, que arrastra y lucha también con su propia castración emocional insinuada con ese breve pero muy significativo encuentro con su padre en el primer capítulo, también empieza a completarse en su presentación en este tercer capítulo.

El triángulo de los tres hombres. El triángulo de los tres policías. El triángulo de los tres departamentos policiales implicados en la investigación. El triángulo de los intereses que rodean la trama política y económica… conforman una telaraña de conspiraciones dentro de conspiraciones como una muñeca rusa. Y el triángulo está también en ese primer ciclo de presentación de los personajes, que ha sido más laboriosa y compleja, más trabajada y alargada que en la temporada anterior. Estos tres capítulos son los que completan ese primer ciclo del que hablaba, y cabe esperar que a partir de ahora los puzles de cada uno de estos personajes empezaran a moverse más rápidos, encajando con más fluidez en el puzle general de toda la serie.
Sospecho que a partir del capítulo cuatro entramos en otro ciclo de evolución de True Detective temporada 2, una serie que tiene su propia manera de comportarse y desarrollarse pero que sigue dándonos muchas sorpresas, porque afortunadamente es una animal completamente distinto de True Detective temporada 1.
No sé a ustedes, pero a mí me molesta mucho que quieran venderme siempre lo mismo, y aprecio el esfuerzo por plantearme tramas con personalidad propia, especialmente si esas propuestas me obligan a permanecer alerta y atento a lo que ocurre en la pantalla y luego me proporcionan algo que pocos productos audiovisuales nos aportan hoy en día: el placer de reflexionar sobre lo que he visto después de que acabe la emisión o la proyección.
True Detective es ese tipo de propuesta.

No hay comentarios: