martes, 30 de junio de 2015

TRUE DETECTIVE 2, CAPÍTULO 2

Sospecho que el segundo capítulo de la segunda temporada de esta serie ha despejado algunas de las dudas que había generado el capítulo de arranque entre algunos de los que disfrutaron con la primera temporada y echaban de menos sus claves.
Se ha confirmado que Vince Vaughn va a dar mucho juego y está a la altura del empeño, con una secuencia de flashback verbal de las que ponen los pelos de punta haciendo uso de la máxima sencillez, sin más adorno que el de las palabras y el rostro del actor en un primer plano en picado suficientemente elocuente.
Y además el final ha confirmado que la serie es capaz de mantenernos en el desfiladero de la tensión sacándose de la chistera un auténtico cliffhanger que seguramente va a dar mucho que hablar y pensar hasta que podamos meterle córneas al capítulo tres.
Entre ese principio y ese final se va desplegando una intriga de trasfondo político y económico y un equivalente del laberinto de pantanos de la primera película que en lo visual está representado por esas carreteras y pitas cruzadas, un auténtico nudo gordiano que conecta todo el laberinto económico y de poder en la urbe-basurero.
Y reaparece lo siniestro y lo grotesco buscando un camino paralelo a la incorporación de estos elementos en la primera temporada.
Alguien podría pensar que en este segundo capítulo el personaje de Taylor Kitsch, el poli motorista, está algo menos aprovechado, pero en realidad sólo lo están administrando cuidadosamente para no quemarlo y la escena con la madre es el mejor indicativo posible de todo lo que va a desplegarse en el resto de la serie.
Habrá quienes piensen que esto tendría que ir más rápido y no ser tan enrevesado en su trama de asesinato, política, corrupción y entramado económico. A esos les recomiendo que se vayan a ver CSI o similar.
Este es otro partido. De hecho, incluso es otro tipo de deporte audiovisual completamente distinto.
Esto es de otro planeta.

Afortunadamente. 
Por cierto, esa aparición final de Lera Lyn cantando con esos encuentros entre el Farrell y Vaughn son una siembra perfecta de inquietud que me recuerdan las parcelas más noctámbulas y la clave musical del cine de Jim Jarmusch.

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