martes, 16 de junio de 2015

JUEGO DE TRONOS: MI OPINIÓN SOBRE LA QUINTA TEMPORADA (SIN SPOILERS)

Hoy he visto el último capítulo de la quinta temporada de Juego de tronos, esa serie que cada vez cambia más cosas de las novelas, lo cual no me parece ni bueno ni malo, pero siempre se arriesgado para que luego encaje todo el rompecabezas de personajes y acontecimientos, especialmente teniendo en cuenta sus numerosos personajes, sus muchos frentes dramáticos abiertos y que la nena de los dragones sigue sin encontrar el bonobús y anda cada vez más perdida, o esa es la impresión que da. 
Sea como fuere, pueden leer tranquilos lo que sigue, porque no voy a hacer ningún spoiler. Lo prometo. Sin embargo, aviso que en las próximas horas pasearse por las redes sociales, Twitter o Facebook, es todo un riesgo de que te revienten el último capítulo, el número diez, si todavía no lo has visto. 
Lo que sí voy a hacer es dar mi opinión sobre lo que me ha parecido la serie, para lo cual no necesito contar nada de lo que ha ocurrido concretamente en la misma. 
Por ejemplo puedo decir que en general me ha dado la impresión de que la narración estaba más atomizada que en temporadas anteriores, como si hubieran metido todas sus líneas argumentales, sus muchas tramas e intrigas en un pulverizador que nos las ha hecho llegar en fragmentos tan minúsculos que he tenido la sensación de que me habían invitado a un banquete pero sólo me han dado la oportunidad de pinchar algunas aceitunas, un puñado de altramuces y un minipincho de tortilla de patatas. Fragmentos, fragmentos tan pequeños que parecen puro picoteo de gallina, meras pinceladas deslavazadas en la que se han diluido algunos personajes y subtramas en exceso. 
Lo curioso es que sin embargo creo que esta temporada es la que contiene los mejores momentos de toda la serie, pero momentos dispersos. Por ejemplo todo el tema de Cersei y los puritanos, así como su su resolución, que realmente ha sido lo mejor del capítulo 10 y un notable reto para Lena Headey por muchos motivos. ¿No la nominarán a un Globo de Oro por su trabajo en esta temporada? Deberían. 
Además creo que finalmente le han sacado el verdadero jugo al muro, y que merced a ello el capítulo 8 es el mejor de la temporada y uno de los mejores y más épicos de toda la serie, de las cinco temporadas que van emitidas hasta el momento. 
Sin embargo no me impresionó tanto el capítulo 9, que a muchos les gusta más pero que por su imitación de Gladiator en la parte de la Targaryen no consiguió impresionarme en exceso. 
Insisto: el mejor capítulo para mi gusto es el 8, que es también el que, dentro de esa excesiva atomización argumental que mencionaba, resulta más completo en todas sus propuestas. Contiene no sólo el tema de los salvajes y Jon Nieve, lo más épico que he visto en Juego de tronos, sino que además tenemos esa conversación de Tyrion con la Targaryen, los desafíos de Cersei (nada como ese momento en el que el peor de los villanos consigue ganarse a pesar de todo lo que le hemos visto hacer anteriormente cierto grado de simpatía en el espectador por nuestra natural tendencia a empatizar con lo más vulnerable). También está en ese capítulo una destacada revelación de Theon Greyjoy, y el primer encargo de Arya en su nueva faceta como superviviente. 
Lo dicho: un capítulo muy completo, y con un tono épico que es el que debería estar teniendo la serie para equilibrar su parte más conversacional y de culebrón. 
Ahora bien, volviendo al capítulo 10 y lo que ocurre en su desenlace, que supongo va a suscitar interminables debates en las redes sociales, ha vuelto a traerme a la cabeza una idea que siempre ha rondado cuando terminaba de ver un capítulo de esta serie. Por un lado me ha hecho entender mejor a quienes protestan porque en esta temporada han cambiado muchas, quizá demasiadas cosas, de los libros. Cosas que cambian otras cosas, incluso modifican personajes y sus líneas argumentales. Las matanzas de personajes se han incrementado, convirtiéndose, como demuestra este último capítulo, en una especie de motor esencial del relato, lo que no estoy muy seguro de que sea positivo. Es más, me hace pensar en esa violencia gratuita, en ese sadismo del niño que desde el extremo más perverso de su inocencia e inmadurez, maltrata insectos, quema hormigas, arranca alas de moscas... Hay un sadismo malsano implícito en cómo tratan a algunos personajes los guiones de esta serie, pero lo peor no es eso, sino que además, en mi opinión, incumplen una ley esencial para narrar: todo debe conducir a algo, no puede ser mero fuego de artificio. Tanto maltrato, tanta muerte, tanto sadismo y tanta violencia debe conducir a algo, a otra cosa, un giro de guión, un progreso de las tramas, una evolución de personajes. Observo que en Juego de tronos muchos de esos momentos de sadismo y muerte en realidad no conducen a nada. Es decir: son como fuegos artificiales, una pirotecnia dramática muy primaria para impresionar al espectador que sin embardo no construye narrativamente. Tras ver el final del capítulo 10 no puedo dejar de pensar que es cerrarse un camino interesante para el futuro, cortar una trama potencialmente interesante para el futuro. 
Desde que la tele por cable dio lugar a lo que se ha dado en llamar la tercera era dorada de al televisión con el estreno de la serie Los Soprano en HBO, matar personajes principales ha sido una moneda de cambio dramática bien utilizada por los guionistas para demostrar al espectador que cualquier cosa puede suceder, que no debe esperar siempre lo más previsible, pero esas muertes suelen ser cemento para el conjunto del relato: son una conclusión lógica de algo que se sembró antes y a su vez son una siembra para algo que ocurrirá después. 
En las muchas muertes de Juego de tronos, y especialmente en un capítulo con tantas muertes como el décimo de esta quinta temporada no encuentro esa misma característica de destrucción constructiva, sino simplemente un intento primario, torpe, pedestre, de intentar impresionarnos a toda costa, sea como fuere, sacrificando piezas esenciales sin obtener a cambio otra cosa que unos minutos de estupor absoluto incluso por quienes se han leído todos los libros publicados hasta el momento. 
Y me parece que esa tendencia hacia las muertes gratuitas no es otra cosa que una devaluación de la hasta ahora bien administrada moneda dramática que son las muertes de personajes principales. Aquí esas muertes están mal orquestadas y en su mayoría son ejecutadas con una precipitación tan innecesaria como significativa. Parecen motivadas únicamente por una búsqueda nerviosa e inmadura de la sorpresa en el espectador a través del morbo. Bajo mi punto de vista eso las sitúa muy cerca de la mera pornografía, y muy lejos de una sólida y madura construcción del guión. 
Así que terminada la temporada me queda un sabor agridulce. No por apego a personajes que hayan caído en la masacre desatada, sino porque creo que esta quinta temporada ha conseguido darnos lo mejor, pero también lo peor de una serie que sigue siendo notable, pero de repente me parece que se está convirtiendo en la peor enemiga de sí misma. 

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