sábado, 6 de junio de 2015

HARDWIRED, EL HOMBRE MÁQUINA, de Walter Jon Wiliams

"El Cowboy conduce con el interfaz, notando cómo hierve el hidrógeno en la turbina y los neumáticos ruedan sobre el asfalto reblandecido..."
El tercer libro de la semana: Hardwired, el hombre máquina, de Walter Jon Williams. Una joyita de la ciencia ficción ciberpunk que si se trasladara bien al cine visualmente debería tener muchos puntos de contacto con el arrollador espectáculo que hemos visto en Mad Max: Furia en la carretera
Nacido en 1953, Walter Jon Williams comenzó su carrera como escritor en 1981, pero su ingreso en el movimiento ciberpunk, que sin duda estuvo condicionado como el de otros muchos autores del mismo por el estreno de Blade Runner, de Ridley Scott, se produjo con esta novela que además se utilizó como acompañamiento de un juego de rol. Su protagonista es Cowboy, un tanquista que en algún momento de su pasado pudo surcar los cielos y ser un héroe de guerra en el conflicto previo a la etapa de caos y anarquía con la Tierra dominada por grandes compañías en la que ahora vive. Dedicdado al contrabando, Cowboy garantiza que los cargamentos llegarán a su destino saltándose todos los controles establecidos entre las fronteras de los estados, pero para ello en la nueva misión que le han encargado tendrá que zambullirse más profundamente en su pasado e incluso asociarse a Sarah, una prostituta que alquila sus servicios también como guardaespaldas letal y sueña con encontrar la manera de salir del pozo gravitatorio. 
Hardwired fue uno de los libros que ejercieron como motor de arranque de la corriente ciberpunk en la literatura de ciencia ficción, y constituye además una de las más divertidas y trepidantes muestras del género, repleta de serie negra, intrigas, pero también de momentos de acción y conflicto armado que a ratos le dan cierta pátina de relato bélico, además de construirse como una historia de carretera y viaje con momentos de grotesco relato decadente que se impone a través de algunos de sus personajes secundarios particularmente inquietantes y capaces de recordarnos también las fantasías oscuras del manga y el anime japonés, que en sus fábulas de ciencia ficción es tan deudor en muchos aspectos del movimiento ciberpunk. Me refiero concretamente a toda la historia de la segunda co-protagonista de la novela junto al Cowboy, Sarah, y a todo lo referido a las relaciones con su hermano y las inquietantes obsesiones y actividades de éste. 


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