viernes, 15 de mayo de 2015

PENNY DREADFUL SEGUNDA TEMPORADA: ¿QUÉ DEMONIOS PINTA AQUÍ DORIAN GRAY?


A ver, sólo he visto los dos primeros capítulos de la segunda temporada, y lo mismo puede ser precipitado opinar sobre este asunto, pero es que veo venir el mismo plan que en la primera temporada. 
Penny Dreadful es una de las mejores series que se pueden ver ahora mismo en televisión. Algos así como una versión perversa, retadora y totalmente siniestra de La liga de los caballeros extraordinarios que en el cómic creó Alan Moore y en el cine adaptó de manera bastante floja y sin hacerle honor al original de las viñetas Stephen Norrington desperdiciando un reparto que incluía a Sean Connery y a mi admirada Peta "Nikita" Wilson. 
Pero incluso las series muy buenas tienen tendencia a hacer algunas cosas muy raras. 
En toda la primera temporada de Penny Dreadful el personaje de Dorian Gray que interpreta Reeve Carney, se les quedó totalmente descolgado. A ver, no es que sus rolletes rarunos no interesen, es que le pusieron a darle al fornicio con otros personajes de la serie, sin distinción de sexo y condición, pero no acabaron de vincularle con la trama central con tanta eficacia como consiguieron hacer con el personaje de Frankenstein y su criatura. 
Me explico mejor: la trama de Frankenstein y su criatura es paralela al tema central, y eso está muy bien, enriquece toda la serie, le da más puntos de vista, más arco dramático, etcétera. No hay problema con ello. 
Pero, insisto: en Frankenstein y su criatura ese paralelismo les funciona bien con todo el engranaje, pero en Dorian Gray se les quedó descolgado. 
Y tras ver los dos primeros capítulos de la segunda temporada compruebo que les vuelve a pasar lo mismo. 
Es como si el personaje de Dorian Gray fura su asignatura pendiente. 
No ocurre lo mismo con la maldición del personaje de Chandler que interpreta Josh Hartnett (supongo que a Coppola, si ve la serie, le saldrá el rubor en las mejillas de vergüenza pensando en lo mal que se lo montó a la hora de explotar el personaje del vaquero en su Drácula, de la que por otra parte tanto bebe esta serie a modo de inspiración). El tema de la "enfermedad", por llamarlo de algún modo y no destripar, de Chandler, está siendo cuidadosamente administrado como recurso de intriga y claramente irá cobrando mayor protagonismo a medida que progrese la narración. Es un buen recurso, muy válido. 
Pero en el caso de Dorian Gray les veo algo erráticos, como descolgados del resto. 
A ver qué pasa en los siguientes capítulos. Esperemos que sea una sospecha infundada mía y que finalmente la pieza encaje bien en el resto del puzzle, porque como digo es una de las series más interesantes que ahora mismo se pueden ver en televisión. 
Dicho sea de paso, muy buena la idea de darle más protagonismo en la segunda temporada a Helen McCrory, la "tía" de Peaky Blinders. El tema del antagonista estaba más difuminado por la naturaleza de la amenaza en la primera temporada y a la serie le ha sentado muy bien materializar la amenaza en un antagonista de carne y hueso. Es un progreso frente a la primera temporada. 
Toca seguir viendo qué pasa con Eva Green y compañía. 
Por cierto, el póster de Eva Green para la segunda temporada no deja de recordarme La pasión de Juana de Arco de Carl Theodor Dreyer. 
Cosas mías... 


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