viernes, 15 de mayo de 2015

MAD MAX FURIA EN LA CARRETERA: LA PANTALLA ARDE


George Miller le prende fuego a la pantalla con su retorno a la saga de Mad Max, se supera a sí mismo y encima nos proporciona dos horas de inmenso goce a quienes pensamos que el cine de acción y evasión es tan lícito como el cine de reflexión y ponderación. 
Si van a verla, reparen en ese comienzo de western del principio, con Max Rockatansky (un excelente Tom Hardy que hace suyo el personaje de Mel Gibson y lo mejora) de espaldas, monologando sobre cómo le persiguen sus demonios del pasado... 

Digo que reparen y disfruten esa escena de arranque porque es la última escena tranquila que van a ver en toda la película.
Mad Max Furia en la carretera son dos horas de acción, espectáculo y persecución, sin descanso, pero también, y esto es lo más importante, sin cansar. 
Dicho de otro modo: que George Miller ha batido un récord, su propio récord, apretando aún más el acelerador. 
¿Recuerdan la carrera persecución de Mad Max II: el guerrero de la carretera, que sirve como molde para forjar esta nueva película?
Pues imaginen eso con paisajes cambiantes, más personajes, todos ellos diferenciados y con su propia historia construida a base de imágenes y ligeras pinceladas de diálogo, y ataques, ataques, ataques... pero ataques que no aburren porque en cada uno de ellos Miller se ha reservado una cartas visual sorpresa para conseguir que no nos cansemos de esa carrera persecución. 
Lo que hace Miller es contarnos cómo funciona esa sociedad despótica construida en las ruinas del futuro desértico y despojado por Inmortal Joe (el villano que ha conseguido incluso superar al temible Humungous de la segunda película con Gibson), al tiempo que sigue apretando el acelerador de la acción. 

Si tuviera que definir el elemento esencial de este largometraje serían las pinceladas. El guión explica mucho de todo con una frase, una imagen, un guiño... y de repente queda más o menos expuesta toda la estructura de gobierno militarista del señor de la guerra, con sus castas y sus claves antropológicas más destacadas. Incluso podemos hacernos una idea de su estrategia y táctica en las operaciones militares. 
Y todo eso sin pararse en ningún momento. 
Miller ha reescrito con esta película los códigos y estilemas del cine de acción y de paso ha hecho un guiño y un homenaje al concepto de cine blockbuster que va a ser difícil de superar, aunque sin duda muchos van a tratar de imitar. 

Miller se ha fabricado su propia versión de La diligencia de John Ford, y le ha salido redonda. 
De esas que quieres ver varias veces, porque no te cansas. 
Lo más cercano que he visto a esto en lo referido a ritmo es Black Hawk derribado, de Ridley Scott, para que se hagan una idea. 
Y pienso que Mad Max, Furia en la carretera, la supera, por muchos motivos que explico más amplia y concretamente en mi crítica para la página web de la revista Acción: http://accioncine.es/reportajes/criticas-proximos-estrenos/3448-m
Por cierto, entre lo mejor de lo mejor de la película, me quedo con que en realidad hay dos guerreros de la carretera por el precio de uno: Max y Furiosa. 
Definitivamente mi película favorita de acción y evasión de este año. Y va a ser difícil que el resto pueda superarla. 

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