martes, 5 de mayo de 2015

ABRAHAM, MI DOBLE ENTRE LOS ZOMBIS

Debo tener un careto bastante normalucho, porque desde que era crío siempre me han dicho que me han visto donde nunca he estado, o que me parezco a fulano o mengano. Lo cual podría hacerme pensar, en plan paranoico, que tengo por ahí un doble haciendo lo que le da la gana con mi cara, rollo Jekyll y Hyde. 
Pero no. 
Además, no tendría sentido porque yo procuro estar siempre en fase Hyde. 
Por otra parte la cada vez menos disimulada falta de imaginación de nuestra especie para casi todo me hace pensar que simplemente tengo una cara corrientucha. 
Así que tampoco me ha extrañado que desde hace unas semanas algunos conocidos se diviertan a mi costa dándome la chapa con que Abraham Ford, el personaje de la serie The Walking Dead, se me parece. Que si tiene las mismas pintas, que si el mismo bigote, que si la misma mala leche... Que si ya me han dado el guión de la próxima temporada y puedo hacer algún adelanto de lo que va a pasar. 
A veces me dan ganas de cocinarme una tortilla de aspirinas, lo juro. 
Total, que al final la coña limonera ha llevado a la familia a aprovechar mi reciente cumpleaños para echarse unas risas a mi costa y regalarme el muñequito del personaje de los cojones, que por otra parte como figura coleccionable es una virguería, todo hay que decirlo. 
Así que he incorporado a la criaturilla a la fauna de la Payáncueva como curiosidad antropológica. Yo no le encuentro el parecido por ningún sitio, pero, oigan, lo de tener un supuesto doble en miniatura igual me sirve para desviar hacia el muñeco parte de la mala leche que el personal suele lanzarme de vez en cuando. 
Es más, incluso estoy pensando que cuando alguien quiera reclamarme algo por lo que opino o escribo de tal o cual película o quiera recriminarme que no piense lo mismo que él o ella, le puedo mandar a que hable con el muñeco y se queje, a ver si le hace más caso que yo. Algo así como: "Eso no es de mi negociado, cuénteselo a Abraham". 
Hasta me están entrando ganas de abrirle una sección en el blog al muñeco. Algo así como "Películas que Abraham nunca vería", o "Cosas que a Abraham le producen ardor de estómago". O "Gilipolleces escuchadas por Abraham". 
Imaginen las posibilidades del asunto. 
Bien pensado creo que podría acostumbrarme a tener un doble miniaturizado... 

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