jueves, 28 de mayo de 2015

007: LOTUS ESPRIT

Construido en el Reino Unido entre 1976 y 2004, el deportivo Lotus Esprit tuvo un papel protagonista en una de las películas más friquis y que está entre mis favoritas de los disparates protagonizados por Roger Moore en la serie de películas de 007: La espía que me amó (1977). 
En mi opinión fue la última película "pura" de la franquicia según las características de mezcla de ciencia ficción y aventuras con la que había comenzado en manos de Sean Connery con 007 contra el Doctor No y prosiguió en las tres primeras películas protagonizadas por Moore, en una clave más de comedia y ligeramente autoparódica: Vive y deja morir, El hombre de la pistola de oro y La espía que me amó. Después vino la inevitable decadencia de la saga en manos de Moore, los intentos fallidos de sustitución de Timothy Dalton (en el segundo estaban tan perdidos que casi le ponen punto final a la saga), y el descafeinado Pierce Brosnan, que nunca llegó a convencerme del todo, aunque en general las películas que protagonizó como 007 me parecen bastante bien planteadas, y alguna incluso es buena. Es el tipo el que no me cuadra. 
Volviendo al Lotus Esprit y La espía que me amó, creo que era además una muestra de cómo se concebía el diseño de producción como auténtica magia visual en un momento en que la magia visual todavía no procedía de los ordenadores. 
Y en el reparto estaban dos de las mejores chicas Bond de la historia, o por lo menos de las que me parecen más agradables a las córneas: Barbara Bach y Caroline Munro. 
Y Curd Jurgens ejerciendo como villano subacuático en plan capitán Nemo megalomaníaco, que parecía haberse escapado de los comic de Nick Furia en la Marvel, y ser jefe de alguna subdivisión de Hydra o IMA mucho antes de que estas siglas salieran de las viñetas para adornar las películas de Vengadores y Capitán América. 
En ese sentido, La espía que me amó era puro cómic, sobre todo en su desenlace, que recordaba muchas viñetas del maestro Steranko en la serie de Nick Furia y SHIELD... 
Añadan submarinos. 
Añadan al gigantesco Tiburón como antagonista... 
Lo dicho, fue la última carga de la brigada ligera en lo que a mi parecer es el espíritu de la serie Bond original. 
Pero, claro, esto es cuestión de opiniones. 
El caso es que ayer pasé por un sitio, vi la miniatura del coche y me acordé de todo esto que acabo de contarles a ustedes. 
Así que el Lotus se incorpora a al friquiteka de la Payáncueva ya mismo. 

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