domingo, 19 de abril de 2015

CIENCIA FICCIÓN: ASIMOV Y EL RELATO POLICIAL. ESTOY EN PUERTOMARTE SIN HILDA

Llevaba años intentando recuperar este libro que le presté a alguien y nunca volvió a mis manos, como suele suceder (ya no presto libros, dicho sea de paso, y películas tampoco… soy de poco prestar).
Se trata de una colección de relatos cortos en los que, años antes de que Ridley Scott hiciera su brillante ejercicio de hibridación de ciencia ficción y cine negro en Blade Runner siguiéndole la pista a la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Asimov había ya establecido las claves de un cruce de ambos géneros en una colección de relatos que sirven también como antecedente remoto de muchas de las historias de la corriente cyberpunk que hacen una similar mezcla entre ambos géneros. Lo que ocurre es que mientras Blade Runner y las tramas policíacas o de intriga del cyberpunk son híbridos de la ciencia ficción con las novelas negras, variante hard boiled y crook story, en el caso de los relatos que nos propone Asimov la hibridación se produce entre la ciencia ficción y las intrigas de cuarto cerrado o ¿quién lo hizo?, más propias de los trabajos de Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes o de las novelas de Agatha Christie y los crímenes de ficción imaginados por G.K. Chesteron para los casos del perspicaz Padre Brown. Asimov incluso juega con un personaje, el profesor Wendell Urth, extraterrólogo, que como él mismo tiene cierta animadversión a viajar en transportes modernos y  va a todas partes andando, reuniendo muchas características como investigador que nos lo presentan como alternativa al personaje de Sherlock Holmes. Además Asimov crea su propio universo policial dentro de la ciencia ficción, estableciendo la continuidad no sólo con el personaje de Urth, sino también con elementos como la temida psicoprueba. A partir de ahí nos encontramos con el habitual maridaje entre la especulación científica y la ficción científica (a Asimov le habría espantado que calificara estos relatos como “fantasía”), con relatos que en algunos casos vienen prologados con comentarios del autor, o termina con una nota final en la que deja constancia de cómo interactuaba Asimov con sus lectores, alimentando así sus ficciones especulativas. La colección de relatos incluye viajes al espacio, viajes en el tiempo, desdoblamientos, crímenes variados, intrigas, enigmas, un homenaje a las peripecias de James Bond que es precisamente el que da título al volumen, con una nota sarcástica sobre la narrativa de espionaje trasladada a la ciencia ficción… Incluso hay un relato, Cuando muere la noche, que explora lo que Asimov denomina Transferencia de masas, que trabaja sobre el concepto del transportador de Star Trek o los experimentos que dan lugar a La Mosca en las dos versiones cinematográficas.
Además en la introducción me he tropezado con una de las mejores definiciones de ciencia ficción que he leído: “… este género pretende ser una respuesta literaria a los cambios científicos, y esa respuesta puede abarcar la escala completa de la experiencia humana. En otras palabras, la ciencia ficción lo comprende todo”. 

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