viernes, 20 de marzo de 2015

THE LAST SHIP ES THE LOST SHIP: FLOJA ENTRE LAS FLOJAS


La serie The Last Ship debería titularse en realidad The Lost Ship, porque durante toda la primera temporada han andado bastante perdidos en una línea argumental con la brújula bailando la conga de Jalisco, alargada hasta el aburrimiento y la repetición, sumidos en un absurdo intento de emular la parte apocalíptica de The Walking Dead mezclada con los videojuegos militaristas más bobalicones y adornada con ese puntito vomitivo de patrioterismo barato que suele asomar las orejas en toda película de Michael Bay, a la sazón productor de este invento y que parece haber inoculado con su insultante simpleza cuartelera y de banderita  lo que podría haber sido mucho más interesante. Para que se hagan una idea, el patriotismo de Bay está unos cuantos puestos por debajo del de Tom Clancy, así que ya pueden imaginar cómo va el tema.
Tanta tontería les impide sacar partido de lo más interesante de la propuesta argumental, que sería haber tomado como referencia las claves de un clásico del cine catastrofista y apocalíptico que sigue siendo muy inquietante incluso en nuestros días: La hora final (On the Beach, Stanley Kramer, 1959). En lugar de eso, se han pasado toda la primera temporada correteando de un lado a otro como gallinas sin cabeza, alargando el enfrentamiento con el antagonista ruso (¡Qué antiguos, demonios! ¡Sacaron a pasear la Guerra Fría otra vez!), y explotando un arco argumental que habría ocupado como mucho sólo un capítulo doble en cualquier otra serie, por ejemplo, y por pensar en Viaje al fondo del mar, otro clásico, éste de la tele, que debería haberles servido como guía a los creadores de The Last Ship.
Para rematar hay un error de casting en casi todo el reparto, con el que en general resulta bastante difícil empatizar porque son como peluches cuarteleros con uniforme a los que dan ganas de tirarles de la anilla a ver si silban alguna marcha marcial del imperio. Chan, tan, chan, tatachán, o similar.
Máscaras de propaganda, banderines de enganche y reclutamiento muy pobres y simplones que sospecho no van a funcionar ni entre los más lerdos candidatos a ser carne de cañón. Si es que ves ya el cartel, con el prota saludando bajo la máscara y te da la risa. Es como parido para un capítulo de Barrio Sésamo. Yo visualizo a Supercoco o a la Rana Gustavo en la misma tesitura. Lo juro.
Lo peor es que desperdician a Rhona Mitra, que está metida como con calzador y tiene menos protagonismo de lo debido. Además todo se lo juegan a un final que anuncia una segunda temporada más prometedora e interesante que la primera, siempre que el protagonista consiga sacarse esa escoba que parece llevar metida en el culo y encuentre la manera de ser algo menos postal marcial y caracartón y un poco más comunicativo.
Ejemplo del mal trabajo que hacen con los personajes en el guión.  Spoiler incluido, aviso: la parienta del protagonista se la cargan así, porque sí y sin que veamos cómo. Se la ventilan del argumento tranquilamente y a otra cosa.

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