miércoles, 18 de febrero de 2015

HISTORIA DE RICKY (1991): NO APTA PARA CORAZONES FLOJOS

Artes marciales gore. No se me ocurre mejor manera de calificar esta película dirigida en 1991 por Ngai Choi Lam y que es todo un clásico del cine de acción asiático, con violencia extrema, casquería fina y mucha parodia. 
Se basa en el manga Riki-Oh, de Tetsuya Saruwatari, publicado en 1988, y está entre lo más bestia y cachondo que he visto. 
 Estamos en 2001, pero no es el 2001 que conocemos, sino el 2001 que imaginaron como futuro los artífices de la película. Un misterioso delincuente ingresa en una cárcel privatizada de máxima seguridad donde tienen lugar todo tipo de abusos contra los presos, sometidos a un brutal régimen disciplinario con oscuros objetivos comerciales que no cuento aquí porque entonces les destripo toda la trama. 
Tampoco es que tenga mucha trama. No la necesita. Lo que sí tiene son una colección de escenas de acción que opera como una cadena de sorpresas visuales imprevisibles. No es que estén pasadas de vuelta, es que directamente se las piran a otra esfera de salvajada noventera. 
Burras, burras, burras. Burricie extrema. 
¿Dudan de mi palabra? 
Pues vean, vean... Ricky dando una lección de corte y confección que haría palidecer al mismísimo Juanito Rambo... 
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... Y Ricky haciéndole una endodoncia y la manicura a un compañero de celda en su trepidante encierro en una cárcel del futuro que ríete tú de la de Alcatraz...
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 Y eso es sólo una muestra de las habilidades de este héroe de acción capaz y polivalente que protagoniza una de las más disparatadas peripecias de artes marciales que se asomaron al cine trasladando el manga original al cine. Cómo será la cosa que las leyendas urbanas sobre la pelíucla aseguran que el protagonista no pudo limpiarse del todo la sangre del cuerpo hasta tres días después de terminado el rodaje. 
Los censores del cine de Hong Kong se quedaron tan espantados con los momentos gore de la película que fue la primera en conseguir la calificación III en los cines, que es algo así como nuestra "clasificada X". 
El protagonista, Siu-Wong Fan acompañó luego a Donnie Yen y Simon Yam en la saga de Ip Man
Si después de verla no te entra apetito es que no eres humano. Casqueria fina, oiga. 
Título de obligado cumplimiento para aficionados al exceso y la desproporción en el cine de acción, y un clásico del friqueo cinéfilo más exigente. 
Delicatessen.
Tiene secuela, así que ya contaré algo de la continuación cuando la vea. 




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