viernes, 26 de diciembre de 2014

UN HERMOSO LUGAR PARA MORIR, de MALLA NUNN

 
Andaba yo el otro día despistado buscando libro que llevarme a la córnea en la biblioteca de mi barrio cuando de repente se apareció a mi espalda otro amigo de las novelas negras con un libro en la mano: Un hermoso lugar para morir, de Malla Nunn.
Naturalmente acepté la recomendación de inmediato y me alegro. 
Una buena novela negra que ambienta su trama en Sudáfrica en un momento de plena imposición de las leyes de segregación racial y nos mete de lleno en la investigación del asesinato de un comisario afrikaner en una localidad cercana a la frontera, sacando el máximo partido a los elementos de dicha localización, como el camino kaffir, el racismo, la precaria convivencia entre negros, mestizos y blancos, la corrupción y el despotismo, la consipiración del poder... En algunos momentos, el paisaje que se ve obligado a visitar el protagonista, un policía que responde por el nombre de Emmanuel Cooper, recuerda algunas características del western y se acerca a claves que han destacado en dos títulos recientes de narrativa policial aplicada al cine y la televisión, la serie True Detective y la película La isla mínima. Así que asumo que los que hayan disfrutados con ambas podrán hacerlo también leyendo esta novela. Además, Cooper arrastra sus propios demonios a la investigación, integrados por su pasado adolescente y su paso como soldado por los frentes de la Segundas Guerra Mundial, lo cual añade otro elemento de interés al relato. 
La novela y el cine negro se basan esencialmente en los personajes y el secreto, así como en cierta mirada freudiana y del psicoanálisis que permite sacar a la luz claves sociales de cada momento histórico en el que se situán sus argumentos. Esto coincide plenamente con el planteamiento de Malla Nunn a la hora de abordar el pasado de Sudáfrica, el "antes de Mandela", en cuya novela podemos encontrar dos frases que me parecen especialmente significativas para definir el propio relato policial en general:
"No puedes conocer a Dios hasta que no has luchado contra el diablo y el diablo ha ganado". 
"Para vivir en este país un hombre tiene que mentir. Si dices la verdad, te destrozan". 
Mi pregunta es: ¿acaso no se aplica eso a muchos países, muchas sociedades, muchos presentes y muchos pasados abordados por la novela negra?
La realidad nos devora psicológica y físicamente, y eso es lo que nos cuentan las novelas y el cine negro de uno u otro modo. 
Eso es también lo que nos cuenta Malla Nunn en su novela. 


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