lunes, 7 de julio de 2014

BANDIDOS, de MASSIMO DALLAMANO



 Director de fotografía de Sergio Leone en Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio, Massimo Dallamano firmó con el nombre artístico de Max Dillman este interesante western mediterráneo, o espagueti-western, como ustedes prefieran, que cuenta con un guión de los que le gustaría saquear a Quentin Tarantino (“viejo pistolero de barraca es mutilado a tiros por el antagonista y busca venganza entrenando a jóvenes en el arte de apretar el gatillo para que asesinen a su mutilador”), firmado por Juan Cobos, Luis Laso, Gianbattista Mussetto y Romano Migliorini. En el reparto tiene a favor un buen protagonista, Enrico María Salerno en el papel del viejo pistolero tullido. Y también un buen secundario, Cris Huerta, clásico del género, en el papel del bandido mejicano Vigonza. Le falla un protagonista “tapado”, el británico Terry Jenkins, que no cuadra en el personaje de joven aspirante a pistolero y no puedo evitar que me parezca una mala imitación de Terence Hill, y un antagonista, el italiano Venantino Venantini, que no parece creerse mucho el papel de villano que le han enchufado. A pesar de ello, respaldada por una curiosa puesta en escena y por su guión, es una buena muestra de western mediterráneo que además recoge en sus diálogos, personajes, situaciones y conflictos, el espíritu de las novelas de quiosco de Lafuente Estefanía, a las que homenajean descaradamente los guionistas españoles del invento con cierto tono satírico y mucha lectura entre líneas. La idea del viejo pistolero mutilado porque no puede disparar que entrena a hombres más jóvenes para que aprieten el gatillo en su lugar se presta a no pocas interpretaciones y análisis freudianos, especialmente teniendo en cuenta que finalmente decide mutilar él un rifle para recuperar esa “masculinidad” perdida en una escena que casi parece un homenaje al clásico de John Ford El hombre que mató a Liberty Valance). Incluso hay un inteligente chiste de doble lectura antirracista oculta bajo una superficie políticamente incorrecta que seguramente despistará a más de uno: Billy Kane haciendo el currículum de uno de sus hombres, Stud el Guapo. “Querían lincharle por un feo asunto con una negra”, dice Kane, a lo que Stud responde, avergonzado: “De cerca no parecía tan negra, jefe”. Y es que de cerca, todos venimos a ser más o menos iguales.
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