miércoles, 30 de julio de 2014

99,44% MUERTO, de John Frankenheimer



            Primera película de vacaciones: 99,44% muerto, de John Frankenheimer, y en VHS, porque es la única copia que he encontrado editada en España. No tengo claro si llegaron a editarla en DVD, pero sospecho que no.
            Rodada en 1974, con Richard Harris de protagonista y la futura señora Harris, Ann Turkel, debutando en la pantalla en sustitución de Jacqueline Bisset, que era la actriz elegida inicialmente para el papel.
            Es mala. Lo mejor de la película, la banda sonora de Henry Mancini, que acompañan unos títulos de crédito inspirados por el cómic y el pop art de Roy Lichtenstein.
            Después de eso, se acabó.
            No me imagino cómo consiguieron convencer a Frankenheimer para que firmara este petardo con su propio nombre en lugar de tirar de seudónimo.
            El guión es malo. Tiene algunos diálogos de espanto. Una trama completamente absurda con relaciones entre los personajes totalmente increíbles, como la del asesino a sueldo interpretado por Harris con la maestra interpretada por Turkel, que afirma sin rubor: “¡Esos niños lo son todo para mí!” y de paso hace de mensajera de la mafia. Las relaciones sentimentales están metidas con calzador y cogidas con pinzas. Igual es que quisieron replicar el rollito que se traía el poli de Steve McQueen con Jacqueline Bisset en Bullit, o la pareja de McQuenn con Ali McGraw en La huida, pero la realidad es que Harris y Turkel, que no obstante luego hicieron muchas películas juntos, no tenían la misma química ante las cámaras que la de esos otros emparejamientos.
            Sorprende que Frankenheimer, eficaz artesano del cine de acción, que cuenta en su haber notables secuencias de persecución, firme este torpe ejercicio a medio camino entre la sátira y el cine de acción, con una persecución protagonizada por un autobús escolar que es con mucho de lo peor que he visto en el cine de los setenta. Y el montaje también deja bastante que desear.
            Y es una lástima, porque en principio parece que querían hacer algo curioso, con esa presentación en tono cínico y de parodia de las películas se mafia que gira en torno a las secuencias submarinas del lugar en el que hunden a los cadáveres de los ejecutados por la mafia, o con ese paseo por los subterráneos de la ciudad que incorpora la leyenda urbana de los cocodrilos tirados al retrete para que crezcan en las cloacas (con cocodrilos vivos)… Tiene algunas claves curiosas esta película, pero no sabe administrarlas bien. Y además a Harris le dan un papel de tipo con gafas que parece querer imitar a Michael Caine interpretando al espía Harry Palmer en Ipcress o El cerebro de un millón de dólares, pero siendo un gran actor, le falta esa clave de humor cínico que Caine sí tenía.
            En conjunto, da la sensación de que la película está construida con retales del cine clásico de gángsters de los años treinta, y se ha quedado algo anticuada, muy lejos de lo que hacía el cine de los años setenta. Y anda algo desorientada durante todo el recorrido argumental, sin explicar casi nada. Chapuceramente escrita, mediocremente narrada en lo visual, está por debajo de las expectativas derivadas de su reparto y ficha técnica.
            De lo más flojo que he visto en el cine de acción de los años setenta. 
            Lo dicho, lo bueno es la música de Mancini. 

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