domingo, 16 de junio de 2013

PROFECÍA MALDITA, de John Frankenheimer, Y LAS CINCO MEJORES PELÍCULAS CON BICHO


¡Decidido! Profecía maldita es la tercera mejor película de bichos después de Tiburón de Spielberg. De hecho, es la única que puede estar casi a la altura de aquella.

He dicho casi, tampoco se emocionen. Pero piensen que no es fácil hacer una película de bichos.

Ustedes se preguntarán: ¿y el zumbado éste por qué no pone como segundas mejores películas de bichos después de Tiburón títulos como Alien o Depredador?

Pues porque Alien o Depredador no son películas de bichos, proipamente dichas. Las películas de bichos tienen como elemento esencial el hecho de ser una manifestación de la rebelión de la naturaleza ante los abusos del hombre, y estas otras son híbridos de terror y ciencia ficción con invasores del espacio exterior.

Así que vale, en ellas hay bichos, pero no en la clave de “rebelión de la naturaleza”, esencial para la parcela que aquí nos ocupa.

Dicho eso, ¿cómo sería la lista?

Pues para empezar la madre de todo este asunto sería Los pájaros de Alfred Hithcock... 
...el antecedente esencial del tema de bichos como manifestación de rebelión de la naturaleza, que en los años sesenta modernizó las claves de otros antecedentes esenciales como Tarántula, de Jack Arnold...
... o La humanidad en peligro, de Gordon Douglas.

A partir de ahí, fácil: 1 Tiburón (Steven Spielberg)
2 Profecía maldita (John Frankenheimer)
3  Piraña (Joe Dante)
4 El alimento de los dioses (Bert I. Gordon)
5 Lobos humanos (Michael Wadleigh)
Volviendo a Profecía maldita, recogió perfectamente el testigo de Tiburón construyendo sus personajes con solidez y conflictos que los ponían por encima  de la media en este tipo de cine (mucho más endebles eran los conflictos y tramas de películas como Orca, la ballena asesina, Tentáculos, La bestia bajo el asfalto…). El tema del aborto, el niño mordido por las ratas, el dilema de la industria papelera con ese tono documental de película de gremios británica que tiene la visita a la fábrica, el envenenamiento por mercurio… eran puntos a favor de una construcción dramática que está por encima de la media. Esa intriga paralela entre el envenenamiento del medio ambiente y el envenenamiento de los fetos prestaba más consistencia al asunto, planteando dos miedos paralelos que finalmente no son resueltos. Por no hablar de la metáfora del genocidio de los indios en Estados Unidos llevado hasta una nueva fase… 
Todos esos temas habitan la historia durante más o menos la primera hora de proyección, y así consigue lo que no consiguieron los artífices de Grizzly (ver comentario en este mismo blog: http://migueljuanpayancine.blogspot.com.es/search?q=Grizzly, aunque no es menos cierto que éstos tenían más dinero: 12 millones de dólares frente a 750.000 dólares, aunque la clave de la diferencia, como tantas otras veces, sea el guión). Además saca un excelente partido al paisaje (ahí sí se notan los 12 millones de presupuesto frente a los 750.000), y administra muy bien el silencio y el sonido construyendo momentos de tensión como el del túnel o los protagonistas viendo cruzar al monstruo el río. 
 
Los jadeos y los pasos del monstruo son otra clave bien conseguida. Seguro que algún aficionado más joven pensará que los efectos del oso son cutres, pero a finales de los setenta, en cine, en pantalla grande, aseguro que funcionaban bastante bien… y era raro que el público no saltará con ese cachondo y gamberro susto final. 
 

Además esa secuencia con los protagonistas esperando al borde del agua a ver si el monstruo se ahoga o no es una buena definición de lo que esperamos todos cuando vamos a ver cine de terror, un resumen de cómo funciona nuestra relación con el género como espectadores pasmados ante el horror, pero morbosamente atraídos por la curiosidad que genera el mismo. 
 

Dicho sea de paso me da la impresión de que como se estrenó el mismo año de Alien, que estableció un nuevo techo para el terror en el cine, Profecía maldita salió perjudicada comercialmente por las comparaciones  que pudieran establecer los espectadores entre dos propuestas que como he comentado antes eran totalmente distintas. A pesar de todo fue una de las pioneras más interesantes en el traslado del terror a la serie A.

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