sábado, 22 de junio de 2013

SUPERMÁN, EL HOMBRE DE ACERO, ZACK SNYDER Y LA CASA MORDIDA QUE SE CONVIRTIÓ EN SOLAR


 Hace algo más de una semana colgué en este mismo blog la foto de una casa que se me antojó mordida por una bestia gigante tipo Godzilla. 
Una gilipuertez que me permití compartir con ustedes.

            Pues bien, el puzle me quedó más claro cuando hace dos días pasé por el mismo sitio y me encontré con el solar al que le disparé la foto que pongo más arriba y me dio por preguntarme dónde estarían a esas alturas las personas que quedaban todavía viviendo en el edificio mordido de la foto anterior. 
 

            Y  como en cuanto te pones a pensar, una cosa lleva a la otra (por eso hay tanto esfuerzo invertido desde tantas partes en que pensemos lo menos posible, leamos lo menos posible y en general nos informemos lo menos posible), ha acabado por darme cuenta de que la foto no plantea preguntas, sino que aporta respuestas.

            Lo que había en esa casa mordida y a medio masticar eran vidas de gente, lo mismo que en muchos otros lugares de nuestra geografía rural y urbana.

            Lo que hay ahora es un solar vacío.

            Me parece una buena definición de lo que está haciendo la crisis con las vidas: convertirlas en solares vacíos.

            Y me da lo mismo si me sale ahora alguno diciendo que conoce esa calle, y esa casa mordida, y ese solar, y que sabe de buena tinta que los expropiados de esa calle, esa casa, y ese solar viven ahora en una bonita casa de un barrio de la periferia y suben a casa en ascensor.

            No es a eso a lo que me refiero.

            La casa mordida no es esa casa mordida, es España (y lo mismo el bicho que la mordió es una Angela Merkel gigante o su Can Cerberro de triple cabeza y ávida mandíbula materializado en las exigencias del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo o el presidente Obamalamadindong…

            Y el solar es en lo que se está quedando la vida de la gente, los cines y los teatros vacíos, las calles de las ciudades… barridas por el 21 por ciento del IVA y el IRPF, entre otras cosas.

            Así que me da lo mismo a dónde hayan ido a parar los inquilinos de la casa mordida.

            Hablo de otra cosa. 
 Y eso me lleva a las críticas que ha recibido el último Supermán que se ha asomado a la cartelera española por primera vez ayer mismo.
            Un Supermán al que algunos acusan de traicionar el espíritu del personaje original, que según me dice alguien siempre transmitió esperanza, y frente al cual este nuevo Supermán puede parecer como un personaje oscuro y desesperanzado.

            En realidad no es así.  Muy al contrario. Rodeado de ocuridad y escombros, este Supermán es el más esperanzado de la historia del cine porque ha renunciado al sentimentalismo y el chiste fácil, al icono optimista imbécil del marginado que descubre de repente sus superpoderes y puede empezar a sentirse especial (un vomitivo ejercicio de onanismo narrativo, si ustedes me lo permiten), al mesianismo barato o la nazificación del hijo de Krypton, a la estafa del Ciclo de la Vida del Rey León… y en su lugar abraza esa vida entre cascotes y muerte con un optimismo derivado de que nunca, en toda la película, está solo. Siempre hay alguien guiándole. Es un Supermán más acompañado que en cualquier otra versión del personaje hecha por el cine o la televisión. Es un Supermán perfecto para estos tiempos de cascotes y solares vacíos, y para recordarnos que en eso solares la esperanza está en nuestras propias agallas para afrontar las dudas tanto como en los otros, en el prójimo.

            El Supermán de Snyder es pesimista sólo en la superficie, pero si uno se toma la molestia de no quedarse con el envoltorio y rasca un poco encuentra la épica de la gente corriente. Hay que parar se a mirar los personajes aparentemente secundarios. La mano de Nolan se nota en todos ellos. De hecho, son lo que realmente convierte El hombre de acero en un epígono de la trilogía de Batman dirigida por Nolan, donde el protagonismo coral es una constante y no existen los personajes llamados “secundarios”, sino que todos, como en la vida, tienen su momento de protagonismo esencial… El héroe queda así no borrado, sino complementado por ellos.

            Jonathan Kent (Kevin Costner) es el máximo exponente de esa épica de la gente corriente que nutre y enriquece El hombre de acero, presente también en esa escena terminal entre los cascotes de Perry White (Laurence Fishburne), al estilo del: “si caes tú, caemos todos”, que encontramos también en otros personajes como el Doctor Emil Hamilton (Richard Schiff), el coronel Hardy (Christopher Meloni), Martha Kent (Diane Lane)…

            El Superman de siempre salva el mundo en plan mesías, él solito, con sus superpoderes… El Superman de Zack Snyder  (y Christopher Nolan), es salvado por la gente, que de paso le ayuda a salvar el mundo.

            Me parece que esa visión es más lógica para los tiempos que vivimos.

            Un Supermán entre cascotes para unos tiempos entre cascotes. Un Supermán más humano reconstruido para tiempos más complejos.Como le he dicho a alguien en twitter: lo que ya no nos vale es un monigote con superpoderes.  






2 comentarios:

Kill James Cameron dijo...

Completamente de acuerdo. El hecho de que se enfrente a sus mayores miedos y enemigos, no le quita que los venza (creo que esto no es un spoiler), y... que hay mas "esperanzador" que eso?

Criticas baratas de críticos baratos.

No me gusta ponerme en plan "troll", pero... es que me parece tan evidente, que los que no lo hayan visto, es que no han visto la pelicula.

Pero si ademas han puesto lo de que el personaje es americano "soy de kansas, no puedo ser mas americano", el aparecer a ultima hora para salvar a la chica, lo paralelismo mesiánicos "tengo 33 años"... no se ¿que mas se pedia? ¿un monigote unidimensional? ¿Para que? ¿Para poder salir diciendo del cines "a mi no me ha gustado"? Porque habia sido un pestiño.

Si sera eso. Que mucha gente se pone el monoculo, y a todo el mundo le gusta "The Wire", pero al final lo que de verdad mola son los vuelos a la luz de la luna

Kill James Cameron dijo...

No queria ponerme desgradable con los lectores de tu blog que tengan una opinion diferente Payan. Pueden tenerla, y me no hay nada mejor que la diversidad de opiniones. Pero fundamentadas por favor.