sábado, 8 de junio de 2013

JEREMIAH DE HERMANN: UNA JOYA EN VIÑETAS


Una ración en dos tomos de uno de los mejores comics de género europeos que puede uno echarse a las córneas. Jeremiah, de Hermann, una auténtica joya para la vista que además manejo el cruce de géneros magistralmente antes de que el cine pusiera de moda los híbridos de ciencia ficción con cualquier otra cosa.

Hermann Huppen hizo en los años sesenta con esta serie de historietas una revitalización del género western, que en el momento de publicar sus historietas, a finales de los setenta, estaba en franca decadencia. Para ello mezcló las claves esenciales de las historias del oeste, que curiosamente en las viñetas de los años setenta tenían una vitalidad de la que no gozaban en la pantalla grande. Fenecido el espagueti western y terminado el viaje hacia el ocaso de Sam Peckimpah eran casi inexistentes en la cartelera cinematográfica del cine las historias de western estaban fuera de juego, con la salvedad de algunos intento esporádicos y notables de Clint Eastwood por mantener vivo el género con dos títulos esenciales, Infierno de cobardes y El fuera de la ley.  Sin embargo en el comic de los sesenta y setenta el western brilló con personajes como el Blueberry de Charlier y Giraud, Jerry Spring de Jijé, Manos Kelly de Antonio Hernández Palacios, Jonathan Cartland, de Michelle Blanc Dumont y Laurence Harlé, el Sheriff King de Victor Mora, junto a creaciones de la editorial italiana Bonnelli como Zagor o Ken Parker, y otros muchos, incluyendo la versión humorística de Lucky Luke… 
 

Hermann ya había tocado el western en otra joya, Comanche, cooperando con Greg, pero en esta ocasión le dio su aire personal al invento imaginando un futuro postapocalíptico que le permitía trasladar las claves del western a la ciencia ficción por la vía de un retorno a las raíces de los Estados Unidos cruzadas con elementos propios del espagueti western, sobre todo en los personajes y las situaciones. De ese modo, Jeremiah se convierte en una hibridación de géneros ejemplar en la que caben tanto las aventuras propias de las historias del oeste como todo tipo de tramas propias del relato de intriga, la persecución, las historias de carretera, guiños a clásicos como La diligencia, peripecias con sectas que introducen el género de terror, e incluso claves de ciencia ficción setentera donde se introducen reflexiones sobre la búsqueda de la eterna juventud.

Dos tomos que son una gozada y aportan más imaginación que la mayor parte de las propuestas que nos llegan actualmente desde el cine o la televisión, y con una creación de personajes construidos desde el minimalismo pero muchas veces tienen desde la viñeta bidimensional mucha más vida de la que son capaces de insuflarle a sus personajes las películas y series de televisión que consumimos a diario.

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