domingo, 16 de junio de 2013

CHUCK NORRIS, CAROLINE MUNRO Y LA HUMILDAD

Estaba esta mañana charlando en Twitter con gente que comentaba Los mercenarios 2 cuando ha salido el tema de por qué ha surgido esa leyenda de Chuck Norris como un tipo duro capaz de todo que la propia película homenajea con el chiste de la serpiente como un guiño a los muchos seguidores del padre de la patada circular. Y como una cosa lleva a la otra he acabado comentando que cuando tuve la oportunidad de entrevistar a Norris en Madrid me pareció un tipo humilde. Vino a presentar la película El héroe y el terror, allá por 1988, cuando estaba yo trabajando para Revista de Cine o Pantalla 3, no lo tengo ya muy claro, porque el director de ambas publicaciones era el mismo, Alfonso Eduardo Pérez Orozco. Pero por la fecha creo que fue para la segunda publicación.

Recordando la humildad de Chuck Norris me ha dado por pensar que en este mundo nuestro la humildad está en horas bajas y es ciertamente paradójico que le adjudiquen a este tipo serio y solvente esa imagen de tipo duro de la que hablábamos en el Twitter. Quizá esa leyenda de Chuck tipo duro se deba a que hoy todo el mundo se siente campeón de algo, consecuencia de que vivimos en una sociedad en adolescencia perpetua a la que le cuesta un montón madurar. Como he comentado en alguna ocasión, uno de los problemas de nuestro mundo es que nos sobran campeones de todo en vísperas de ser expertos en nada.

Y, claro, con semejantes mimbres no hay manera de construir un cesto decente.

Por eso no me gusta mucho ni pedir autógrafos a nadie que entreviste, ni sacarme fotos con ellos. Tampoco me da por revolver en los cajones de recuerdos que guardo en la Payáncueva de mis treinta años de trabajo en esta profesión. No obstante mi colega y compinche de cañas, Jesús Usero, me ha recriminado en Twitter que no le haya enseñado la foto con Chuck Norris que me hizo Miguel Ángel, un fotógrafo amigo al que conocíamos en Pantalla 3 por el apodo de Archy, porque además de sacar fotos se ocupaba también de los archivos, y que luego ha resultado ser un guionista de cine cojonudo. 
Archy se empeñó en sacarme las dos únicas fotos que tengo con actores después de haber entrevistado a un buen puñado de ellos desde 1986 hasta la actualidad. 

Y como sospecho que algún mal pensado dará en sospechar que me estoy tirando el rollo y que no he visto a Chuck Norris como no sea en el cine, le hago caso a Usero y ahí está la foto que me hizo mi compinche de cañas Miguel Ángel en aquellos primeros tiempos de mi pateo por el periodismo cinematográfico.

Así no quedan dudas.

De propina, dejo también la foto que me hizo en la entrevista con Caroline Munro, una de las divas del terror de la Hammer Films, protagonista de El viaje fantástico de Simbad y de Choque de galaxias, y mi villana favorita de la saga de 007 desde que apareció en La espía que me amó, y con el permiso de Famke Janssen, que en Goldeneye era como una versión 2.0 del personaje de Munro en aquella otra película. La entrevisté cuando vino a España a rodar a las órdenes de Jacinto Molina (Paul Naschy), El aullido del diablo, allá por 1987… 
  
En fin, que como le he dicho a otro compinche de charlas twitteras esta mañana, lleva ya uno mucho tiempo en este baile de máscaras, mascarones y mascarillas. 
Y de esos treinta años, me quedo con las cañas que me he tomado con Archy y otros compañeros de oficio, con una mañana de Nochebuena con toda la redacción achispada de Pantalla 3 cantando el She Wore a Yellow Ribbon y otros himnos de las películas de caballería de John Ford, dirigidos por el maestro de periodistas de cine Alfonso Eduardo... O echarme unas cañas todos los jueves por la tarde con uno de los pocos actores que ha interpretado a un monstruo de Lovecraft en el cine, con Telly Chavalas, con Usero y de vez en cuando hasta con el amigo Moski...
Esos han sido y son los buenos momentos de mi carrera como periodista. 
Entrevistar a actores, independientemente de que me caigan mejor o peor (y les aseguro que Norris y Munro me caen muy bien, por distintos motivos, obviamente), es sólo mi trabajo. 
Pero por las dudas, ahí están esos dos momentos de mis primeros pasos como plumilla. 
Y ahora me largo a seguir leyendo el número uno del cómic Thor, Dios del Trueno, que tiene muy buena pinta.  

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