sábado, 30 de marzo de 2013

NICK FURIA: CONEXIÓN ESCORPIO, de Archie Goodwin y Howard Chaykin


Una entrega clásica de las aventuras de Nick Furia en viñetas, Conexión Escorpio, que recupera el concepto de team-up habitual en la Marvel de los setenta para asociar al personaje con otro peso pesado, Lobezno. El asunto es curioso porque Furia es un personaje con muchos puntos en común con el de las garras, pero su estrellato está más a finales de los sesenta, especialmente con los trabajos de Jim Steranko que curiosamente homenajea este cómic, tanto en lo visual como en lo argumental, recuperando la figura de Escorpio como antagonista del director de SHIELD. 
Frente a ese Furia estrella a finales de los sesenta nos encontramos a un personaje, Lobezno,  cuyo estrellato brilla especialmente en los años ochenta. De manera que la operación pensada por la editorial con Conexión Escorpio juntando a estos dos personajes era posiblemente hacer que la popularidad de Lobezno tirara del personaje de Nick Furia y lo pusiera más en la onda de los nuevos lectores ochenteros de cara a los noventa. Conexión Escorpio se publicó en 1989 en Estados Unidos, aunque la edición española, de Planeta-De Agostini es de 1990, y salió al mercado a 750 pesetas, que en aquel momento era una pasta para los sufridos coleccionistas del asunto, pero visto el precio que han alcanzado los cómics de hoy en día casi mueve a la risa, especialmente si tenemos en cuenta que estamos ante una pequeña joya de las sagas de la Marvel.  
 

Lo curioso del asunto es que los artífices del invento no parecen haberse ajustado a ese plan, y el personaje de Lobezno, aún siendo la estrella del cómic de los ochenta, no consigue robarle plano ni la historia al principal protagonista, que sigue siendo Nick Furia, sujeto principal de la trama que nos cuenta en un guión bastante aceptable para aquellos tiempos Archie Goodwin con los dibujos del maestro Howard Chaykin, que además hace una reinterpretación visual muy interesante de los planteamientso de Jim Steranko. 
 

Podríamos decir que Nick Furia tiene dos vidas paralelas en los cómics (y no, nuevamente no me refiero al anecdótico asunto de que en el Universo Ultimate lo hayan cambiado de etnia y en el cine lo interprete Samuel L. Jackson…). Por un lado ese personaje es utilizado como secundario en las peripecias de entorno más superheróico de las sagas Marvel. Por otro, el más interesante, tiene su propia existencia más vinculada a una especie de imagen deformante del género de espionaje que recorre todo el abanico de posibilidades dentro del mismo, desde el tono más psicodélico y de ciencia ficción sesentero inevitablemente influido por las películas de 007 hasta el tono más crepuscular y de desencanto  que impregna las páginas de clásicos de las historias de espías como John LeCarré, anticipando también algunos elementos de las novelas de Robert Ludlum, creador de personajes como Bourne o Matlock las peripecias del espía Hemlock creado por Trevanian y adaptado al cine por Clint Eastwood dirigiendo y protagonizando Licencia para matar (The Eiger Sanction, 1975).  Es en esta segunda vida como personaje de ficción donde encontramos a un Furia que habitualmente se convierte en espejo de la realidad geopolítica y las guerras frías o calientes que se producen en el mundo contemporáneamente a sus peripecias de ficción en las viñetas.

El mejor ejemplo de esto último lo encontramos en algunos cómics de Furia escritos por Garth Ennis que he estado repasando en estas vacaciones de Semana Santa dedicadas a las viñetas.

Conexión Escorpio se sitúa a medio camino entre estas dos posibilidades, colocando a Furia en el cruce de caminos entre su contribución a las peripecias superheróicas y su papel como protagonistas de historias más ricas y personales. 
De ahí esa reflexión sobre lo que ha perdido como persona dedicándose a sus ocupaciones como salvapatrias y el tema de la familia y la paternidad, que son una especie de prólogo de los temas que nos propone Garth Ennis en su aproximación más crepuscular al personaje en la serie Furia que he comentado ayer en este mismo blog. 

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