domingo, 24 de marzo de 2013

LOS VENGADORES DE 1959, de Howard Chaykin


Teniendo en cuenta que los de la Marvel han conseguido meterse al público en el bolsillo con Los Vengadores y que muchos esperamos babeando casi como perros el estreno de Iron Man 3, confiando en que esté a tono con la película de Joss Whedon, no es mala idea darle un repaso a una alternativa a esa agrupación de personajes que a mi entender es además una buena continuación de las peripecias en viñetas de Los invasores, aquella agrupación de superhéroes dirigida por el Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial, pero además esconde en la manga la carta de ser una alusión muy clara a la Guerra Fría en los años cincuenta. El pretexto de cazar nazis huidos que empiezan a salir a la luz para forjar un IV Reich sirve para esquivar el enfrentamiento con “el enemigo soviético”, que por situación histórica sería el más lógico, pero ya se sabe que los nazis son muy socorridos como villanos y además no se quejan, así que dan el cambiazo y de paso se libran de que les acusen de ser unos “fachas” y los señalen con el dedo.

            Buen truco, pero canta de lejos que lo que se ha organizado el amigo Nick Furia, el original, el ex sargento Nicholas Furia, el de verdad, el caucásico, curiosamente ya sin su característico puro en la boca (más corrección política y domesticación cultural), es un prólogo a Los Vengadores de marcado carácter político para imponer la figura de Estados Unidos como policía del planeta en todo el mundo, asociado a sus compinches británicos. 
 

            Si no pasa nada, como dicen en el programa de José Mota, pero que ser, eres…

            Pero dejando al margen esos raros equilibrismos argumentales para no molestar a nadie (que de paso se complementan con algunos jugosos momentos como el de Fantasma Rubia, una especie de equivalente/antecedente de la Viuda Negra que resulta ser madre de dos hijos y no obstante se prostituye en liguero con un jerarca nazi para sacarle información liándose a tortas), la saga es recomendable, tiene sentido del humor y lo que es más importante para todo buen aficionado al cómic (aunque ya he tenido alguna que otra discrepancia sobre este guionista y dibujante con mi colega Usero), es obra del gran, el imprescindible, el talentoso y sobre todo, lo que más me interesa, el siempre provocador…. ¡HOWARD CHAYKIN!

            Chaykin escribiendo y dibujando, ojo.

            Así que me agarró desde el primer momento.

            El asunto tiene algo de pega para reunir todas las entregas. 
 

            Me explico: la historia está en números de la serie Los Nuevos Vengadores en clave de flashback, en la edición española correspondiente a los números 9, 10, 11 y 12, y luego además hay que pillar el tomo  Los Vengadores de 1959. 
 

            Pero merece la pena. Mezcla de espionaje en plan James Bond de la era Connery, algo de Guerra Fría, pinceladas sobre corrupción en las altas esferas (un tema poco exótico y lamentablemente muy habitual en los tiempos que vivimos, así que, mira, hasta nota de actualidad tiene, aunque es una actualidad siempre actual esta de los corruptos…), pacto con el diablo para conseguir el poder, un buen juego con Nick Furia (¿he dicho ya que es el original? Pues eso), como variante de 007 en un escenario que recorre los lugares más carismáticos de la geografía de ficción del Universo Marvel: Madripur (donde se desarrollan las que en mi opinión son las mejores aventuras de Lobezno que he leído, y que deberían adaptarse al cine, míster Jackman), Latveria (preparándose para caer bajo la dictadura del Doctor Muerte) o Wakanda (la utopía tecnológica futurista de Pantera Negra). 
 

            Añadan a eso que la saga reinventa un pasado para personajes habitualmente secundarios y etiquetados como villanos en el Universo Marvel, como Kraven el Cazador o Dientes de Sable, a los que se unen la princesa del reino submarino de Atlantis, Namora, el cazador de monstruos Ulises Bloodstone, el temerario Dominic Fortune… que no dudan en destripar y matar todo lo que sea necesario para conseguir sus objetivos. 
 

            Lo dicho: uno de los cómics más entretenidos y recomendables que he leído en las últimas semanas.

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