viernes, 29 de marzo de 2013

¿CAMBIAR? BUENO, PERO ¿POR QUÉ?: PREGUNTAS DEL GENERAL URSUS


¡Ay, qué leches! Me levanto de la cama en día de fiesta, tranquilito, sin prisas, me siento a desayunar y me tropiezo con un debate en Teledeporte planteando si en el caso de que Mouriño se quede el año que viene como entrenador del Real Madrid el Barcelona podría hacer oferta por Casillas para sustituir a Valdés en su portería.

Vale, hasta ahí bien, no problema. Todo es debatible. Yo por ejemplo puedo plantear ahora mismo que estamos infiltrados por una especie extraterrestre que nos está volviendo gilipollas a todos, pero lo más probable es que nos estemos volviendo más gilipollas nosotros solitos, sin ayuda alienígena.

Lo que me jode es volver a escuchar un argumento que siempre saca el gorila ibérico que llevo dentro.

Hablando sobre la rivalidad entre clubs y lo poco probable que sea que un tío de una cantera pase al equipo rival, escucho aquello de “esto sólo pasa en España y habría que cambiarlo”.

¿Cambiarlo? ¿Porque sólo pasa en España?

Estoy hasta los huevos de escuchar eso mismo en distintos debates sobre todo tipo de temas.

En España hay que cambiar muchas cosas, pero lamentablemente la mayoría no es porque pasen sólo aquí, sino porque pasan en todas partes.

Hay que quitarse de encima esa idea de que todo lo que pasa fuera es mejor porque pasa fuera. Y todo lo que pasa aquí es peor porque pasa aquí.

Digo yo que alguna vez acertaremos en algo, ¿no? Aunque sólo sea por aplicación lógica de la ley de probabilidades.

Mi planteamiento puede parecer anticuado, y seguramente lo es, pero este blog es mi territorio particular para decir lo que me sale de los cojones, así que ahí a va el torpedo en la línea de flotación: antes de cambiar nada me planteo preguntarme: ¿somos nosotros los que lo estamos haciendo mal? ¿Es mala esa rivalidad entre clubs? ¿O es un saludable incentivo para que disfrutemos más del fútbol?

En segundo lugar: ¿Somos tan especiales que hacemos algo que no se hace en otros sitios, el único país en el que ocurre eso de la rivalidad, en el caso que nos ocupa? Porque me parece que no, que eso de la rivalidad está en todas partes.

Lo cierto es que no somos tan especiales. Que esto de que hacemos todo al revés en España, además de falso, es un argumento como el de la discriminación en positivo, que a la larga sigue siendo discriminación. Vamos que defender la excepcionalidad de España por la vía del victimismo histórico o la perversión eterna es lo mismo, dos caras de la moneda que son parientes muy cercanos de la Leyenda Negra y a la larga no hacen sino defender eso tan absurdo de que los españoles somos una raza aparte, especiales, aunque sea diciendo que somos para echarnos a comer aparte.

Que no, que en España somos como en el resto del mundo, con nuestras particularidades, pero de especiales nada, ni en positivo ni en negativo.

A la hora de la verdad acertamos y metemos la pata como en el resto del mundo, lo que pasa es que nosotros somos tan gilipollas que hacemos más propaganda de nuestros errores que de nuestras virtudes, como si eso siguiera facilitándonos una imagen de rebeldes sin pausa que es tan antigua como la lista de los reyes godos y tan trasnochada como las hazañas del Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín, Diego Valor y Purk, el Hombre de Piedra.

Me niego al cambio por el cambio. Me niego a repetir la falacia y la farsa histórica de que en España siempre hacemos las cosas al revés.

Pero si nos vamos a poner chulos con esto, me veo obligado a plantear: y en el caso de que las hiciéramos al revés, ¿qué?.

Es más, un gran: ¿QUÉ?

Hacemos las cosas como nos sale de los huevos, independientemente de cómo las hagan los demás.

A los Estados Unidos ese sistema les sale de puta madre. Cuando les apetece invaden un país y se quedan tan frescos.

Haya o no haya allí “armas de destrucción masiva”.

A la URSS también le funcionaba cojonudamente.

De la ONU mejor no hablamos.

Y obviemos lo del Imperio Británico inventándose países que no existen en los desiertos de Arabia durante y después de la Primera Guerra Mundial y liándola parda para las generaciones posteriores. 
Por no comentar lo de la Declaración Balfour... 

Para el resto también hay, pero es fiesta y no quiero meterme yo ahora a hacer un repaso de la lista de despropósitos históricos en la que España está, pero sus vecinos también. Más que nada porque me urge ponerme a leer un tebeo.

Lo que no me vale es el argumento de que algo que sólo ocurre en España hay que cambiarlo simplemente porque en otros países lo hacen de otra forma.

Para empezar, ya digo, si nos vamos a poner chulos, ahora voy yo y planteo que me la suda lo que ocurra en otros países. Y no creo que ellos se estén planteando cambiar nada porque nosotros lo hacemos de otra forma, así que, mira, estamos empatados.

Hay que cambiar lo que está mal porque está mal, no porque lo hagan de otra forma en otro sitio, donde es muy probable que no sea oro todo lo que reluce.

No seamos ridículos: España no es ningún país elegido para nada, ni en positivo ni en negativo. Eso de los países elegidos o señalados además es peligroso, en positivo y en negativo.

Para plantearse cambiar cualquier cosa creo que hacen falta argumentos más sólidos.

A ver si al final vamos a acabar haciendo la paella con arena y la tortilla de patata con pepino del que amarga según por qué orificio te lo metan.

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