viernes, 28 de diciembre de 2012

TOTO, LAS CASETES NO SE RINDEN

 El otro día, haciendo limpieza de su propia Payáncueva, mi hermano tropezó con una colección de cintas de casete que en algún momento de enajenación mental de recién casado con falta de espacio e intentando acoplarse a su nueva residencia yo le había pasado hace años. 
Su caseto no funciona, así que me las pasa todas en una bolsa. Incluyendo en el paquete algunas suyas. Bien apiladas. Como ladrillos de mi pasado y del suyo que me saludan sonrientes adviertiendo aquello de Terminator: "Volveré". 
Y han vuelto. 
Las recibo con los brazos y las orejas abiertas.
En el lote hay cerca de cien casetes.
Imaginen la cara de diversión que se me ha puesto.   
Son más efectivas que el De Lorean de Regreso al futuro para trasladarme a donde estaba cuando andaba entre los 14 y los 20 años. 
Hay varias joyas clásicas que incorporo raudo y veloz a la discoteca de la Payáncueva. 
Así que si las cintas de VHS no se rinden, las casetes tampoco, que para eso tengo un loro capaz de reproducirlas en estéreo y a toda pastilla.  
Empezando por esta cinta de Toto.
 

     

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