martes, 25 de diciembre de 2012

LOS PRIMEROS DE TANITH, de Dan Abnett

Los Fantasmas de Gaunt arrancan sus primeras aventuras en Los primeros de Tanith, una novela en la que Dan Abnett que  arranca en plan Senderos de gloria, en una red de trincheras que recuerda las de la Primera Guerra Mundial, con mandos como los que pintó Stanley Kubrick en su película, manipuladores y asesinos, y con el enemigo utilizando gases.

            Abnett nos lleva hasta Fortys Binary, un mundo forja que debe ser arrebatado de las garras del Caos para devolverlo al Imperio de Terra, un trabajo que le corresponde a los soldados de la Guardia Imperial, y entre ellos a los Fantasmas de Gauth, lo único que queda del desaparecido planeta Tanith.

            En esa trama, Abnett introduce una subtrama de espionaje con una red de agentes organizada para controlar la corrupción en el seno de los oficiales del ejército del Imperio de Terra, añade además el pasado de Gaunt en una serie de flashback que explican cómo se forjaron los Fantasmas, cubriendo todo el conjunto con una clave de hazaña bélica e introduciendo una clave siniestra de relato gótico siempre presente en el universo Warhammer 40.000 merced a las temibles fuerzas y demonios surgidos del Caos, que el inquisidor Heldane intenta controlar en beneficio de sus planes.

            Al final del camino de los Fantasmas en esta novela les espera una demoledora arma secreta que me ha recordado el planteamiento argumental de Star Wars II: el ataque de los clones, aunque en mi opinión está mejor explorada en esta novela que en la saga galáctica de Lucas, con la que no obstante el Universo Warhammer tiene algunas veces muchas cosas en común.

            Los Hombres de Hierro y su secreto son el premio que espera al final del camino de espionaje, hazañas bélicas y aventuras que nos propone Dan Abnett en Los primeros de Tanith, y seme antojan como una especie de mezcla de los Clones de Lucas con los Terminator de James Cameron. De hecho, la reflexión que sobre los mismos hace Gaunt en el desenlace del relato recuerda más a la saga de Terminator, aunque pueda servir también como advertencia para nuestra cultura tecnoadicta y  juguetedependiente:

            “La humanidad no debe volver a depositar su destino en las manos de sus creaciones por más inteligencia que tengan. Yo confío en la carne y en la sangre, no en el hierro”.

            La única pega que se le podría sacar a la novela es que podría parecer confusa en torno a los flashbacks relacionados con la animadversión que hay entre los  Jantinos y los Fantasmas, pero la trama de venganza y resolución del enigma de la muerte de Gaunt que se desvela en esa parte de la historia acaba por dejarlo todo bastante claro, narrando de paso la infancia del propio comisario protagonista de estos relatos, uno de los mejores personajes del universo Warhammer 40.000.

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