sábado, 15 de diciembre de 2012

EL HOBBIT: LA MAQUETA. LA GALAXIA PAYÁN. UN ADEPTUS ASTARTES BAJITO. EL INTRÉPIDO CORTAPICHAS Y LAS TROMPAS DE FALOPIO DE NUCKY THOMPSON

Viernes tarde. 
Aprovecho para hacer debutar los dos días y medio de descanso del fin de semana dando una vuelta por el centro lluvioso de Madrid
El cielo es el límite, nunca mejor dicho: lo primero que me tropiezo es una nueva galaxia que automáticamente bautizo como Galaxia Payán e incorporo a las fotos de la frikiteka de la Payáncueva. 

            Lo cierto es que nada es lo que parece, la vista nos engaña continuamente, por eso me gusta tanto uno de los mayores engaños que ha sido capaz de crear nuestra torturada y miserable especie, el cine, así que a continuación les dejo la menos poética verdad sobre esa supuesta colección de estrellas, que resultan ser en realidad sólo un coche mojado por la lluvia meona que hemos tenido cayendo en Madrid casi todo el día. 


No hay que fiarse de las apariencias. Tras esta salida al espacio exterior, regreso a la Tierra y me acerco con los compinches hasta la tienda de Warhammer que está cerca de Arguelles. Allí babeo ante la reproducción de uno de los momentos más trepidantes de la novela El Hobbit que Peter Jackson ha transformado en una de las secuencias más espectaculares de batalla filmada para su versión de la obra de J.R.R. Tolkien: la Compañía del Escudo de Roble peleando contra las hordas del Rey Goblin en el laberinto de puentes colgantes. 
  
Luego me tropiezo con un Adeptus Astartes algo bajito. Telly Chavalas insiste en que con armadura encima alcanzan los tres metros, pero el muñecote que tienen en la tienda, siendo impresionante, no llega a esa altura, igual le pasa lo mismo que a Luke Skywalker en La guerra de las galaxias, cuando Leia le dice que cada vez admiten a aspirantes más bajitos en los Stormtroopers. 
 

            Dicho sea de paso, Telly Chavalas se ha dejado una pasta en libros de Warhammer que oportunamente le pediré prestados para ampliar mis paseos por esa notable franquicia de relatos de aventuras y ciencia ficción. No juego ni colecciono las figuras, pero creo que algunas de esas novelas, que además están batiendo récords de ventas en varios países, bien merecen figurar entre las mejores creaciones literarias de ciencia ficción que pueden disfrutarse hoy en día. Especialmente si vienen firmadas por Dan Abnett.


            Después, más Metro, más pateo de calles del centro, más husmear en la FNAC de la Plaza del Callao, donde me encuentro con un árbol de Navidad que me gusta más que esa especie de jaula de monos gigante con forma de abeto de arte conceptual que suelen poner en la Puerta del Sol
 
 Si vas a poner un árbol de navidad, por lo menos que se parezca a un puñetero árbol de navidad, coño.Vuelvo a mi barrio, donde tropiezo con un cortapichas. 
Mientras saco foto del insecto y confirmo que hice muy bien cambiando mis intenciones de estudiar biología para dedicarme a darle a la tecla, porque observar insectos no me pone nada, Telly Chavalas invoca a Andy Warhol y exige a gritos: “ahora que ha tenido sus quince segundos de fama, mata al puñetero bicho”. 
Lo repite dos veces. Debe pensar que me he quedado sordo o algo porque no le hago ni puñetero caso y dejo que el puñetero bicho siga viviendo su vida, que no me parece especialmente trepidante o entretenida, así que bastante condena lleva el pobre encima.

            Y finalmente al llegar a casa, ceno, me acomodo en la silla delante de la televisión y me enchufo los capítulos cuatro y cinco de la serie Boardwalk Empire. 
 

            El cuatro no está mal. Esa especie de trasunto de la Carmela de Los Soprano en que se ha acabado convirtiendo la antaño mucho más interesante Señora Schroeder que interpreta Kelly Macdonald aparece poco con sus neuras de curas y médicos, y el asunto se centra más en la crónica de gángsters, con Al Capone haciendo justicia a su peculiar manera, fase destroyer… Concibo, iluso de mí, esperanzas vanas de que la floja impresión que me está causando esta tercera temporada de la serie puede corregirse y volver a ser, sino lo que era, al menos algo parecido. Pero el capítulo cinco vuelve a decaer un poco. No obstante tiene un tiroteo bastante curioso rematado con una panorámica con grúa y plano cenital y algunos otros momentos que me hacen pensar que la serie todavía merece algo de crédito, por ejemplo hasta que nos cuenten de una puñetera vez qué piensan hacer con el personaje de Michael Shannon, Nelson Van Alden… 
 
Pero de repente encadenan tres o cuatro escenas de culebrón de las que rompen bastante la atención de lo realmente interesante, los enredos criminales… y empiezan a hablar de ¡LAS TROMPAS DE FALOPIO! 
¡SI AL CAPONE LEVANTARA LA CABEZA!
 
 ¿Se les ha pirado la pinza a los guionistas o qué?
            Terence Winter escribía en Los Soprano, incluso ganó un Emmy con esa otra serie, y en los Globos de Oro Boardwalk Empire está nominada como mejor serie dramática junto con Steve Buscemi como mejor actor, pero me temo que el virus de la parte más moñona y pesada de las peripecias de Tony Soprano está infectando a esta otra producción…

            El pistolero de la media cara no aparece en los dos capítulos, pero no dudan en meter con calzador a la madre de Darmody ejerciendo de madame preocupada por el negocio burdelario que se ha montado. Luego está la parienta de Nucky repartiendo panfletos de charlas sobre Trompas de Falopio. Luego el rollete de la corista con Nucky en plan Ciudadano Kane, empeñado en hacer chantajes para asearle la carrera a la niñata…

            ¿Pero esto qué es? ¿Las trompas de Falopio de Nucky?

            Lo dicho: se salvan por ese tiroteo final, por la crónica de gánsters, pero cada vez se les está pirando más la pinza con el rollete de culebrón, y ya no me río tanto con las salidas de tono de Nucky.

            Será que no veo claro qué pintan las Trompas de Falopio en este asunto y lo de clonar Ciudadano Kane con las preocupaciones profesionales de la corista me parece una castaña.

            O el asunto se anima o empiezo a encargar la caja de pino para meter el cadáver.

            A ver si mañana con los capítulos seis y siete enderezan un poco el rumbo. Menos mal que siempre me quedará la Galaxia Payán. 
          El que no se conforma es porque no quiere... 
 


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