domingo, 25 de noviembre de 2012

SUPERMÁN, EL HOMBRE DE ACERO, LOS VENGADORES, EL CABALLERO OSCURO Y EL HOBBIT

Ayer estuve viendo otra vez Los Vengadores, de Joss Whedon, y al terminar la película llegué a tres conclusiones:

1.-  La sigo poniendo no sólo entre lo mejor que había visto este año en el cine, sino también en el primer puesto de lo que más me había divertido (lo mejor no tiene que ser siempre lo que más nos divierta, eso es una falacia, a veces nos divierten más cosas que son peores, y viceversa). 
 
2.- Me sigue pareciendo mejor que El caballero oscuro, la leyenda renace, aunque asumo que son totalmente distintas, principalmente porque Christopher Nolan siempre ha tirado por el camino de la tragedia y Whedon le tira más la comedia, el primero busca el optimismo desde el pesimismo y el segundo busca el optimismo en el optimismo. 
 
3.- Visto lo visto, y teniendo en cuenta el punto 2, la conclusión final es que más le vale a Zack Snyder tomar nota del tono épico optimista de Los Vengadores de Joss Whedon para encontrar el tono de su versión cinematográfica de Supermán, El hombre de acero. Ojo, no me refiero al tono épico del Supermán cinematográfico de Christopher Reeve y Richard Donner estaba también en ese camino, sino a algo que pueda ser menos acartonado, más flexible, con algo más de sarcasmo y sentido del humor. El único que me hacía reír algo en el Superman de Donner era el Lex Luthor de Gene Hackman, mientras que en el guión de Los Vengadores parece haber uno o dos chistes reservados para cada personaje. Tomemos como ejemplo Thor, la respuesta cuando defiende a su hermanastro por ser asgardiano y le dicen que ha matado a un puñado de personas: “¡Es adoptado!”. La relación de Thor y Hulk, con ese puñetazo final de Hulk, o el encuentro final de Hulk con Loki… y eso por no hablar del cachondeo sistemático que se trae Tony Stark como Iron Man, desde llamar “Padre de Bambi” a Loki, ataviado con su casco con cuernos, hasta ese epílogo después de los títulos de crédito, con todos los miembros del equipo juntos, que es el reverso autoparódico de “Vengadores, reuníos”.
            Además, el Supermán del cómic no es Batman, carece de ese lado más oscuro y siniestro, es fundamentalmente una creación optimista, mientras que el Hombre-Murciélago es esencialmente pesimista. De ahí que me parezca que la mejor clave para adaptarlo al cine está más cerca del camino de Los Vengadores de Whedon que del Caballero Oscuro de Nolan.
            Pero, claro, esto es sólo mi opinión. Ahora tendremos que esperar al estreno del Supermán de Snyder-Nolan, que en España es el 21 de junio de 2013, para ver los resultados, y conociendo a estos dos cineastas, sería raro que no pudieran sorprendernos, e incluso emocionarnos.
            Yo apuesto a que, al contrario del fallido Supermán Returns de Bryan Singer, El hombre de acero de Snyder puede ser una grata sorpresa y una reescritura del personaje.
            Y ya que me estoy mojando, aprovechando que es domingo voy a soltar todos mis pecados: señores, confieso que espero con más interés el Supermán de Snyder-Nolan que El Hobbit de Peter Jackson.
            ¡Ya lo he dicho! Ahora pónganme la penitencia que consideren oportuna.

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