viernes, 16 de noviembre de 2012

DINOSAURIOS CABREADOS BAILANDO EL MACARENA Y UN GORILA PELIRROJO BUSCANDO PAREJA: LA ISLA DESCONOCIDA



 Desconocida será efectivamente esta película para muchos lectores de este blog, una situación que quiero remediar con este post.
            ¿Qué es La isla desconocida?
            Pues miren ustedes: un cachondeo de primera como película de serie Z.
            Puro cine de mazmorra, como he bautizado este tipo de producciones en este blog. 
 De mazmorra porque yo lo veo en la Payáncueva. Y porque además sinceramente creo que algunas de estas fricadas son para atrapar algún incauto o incauta, atarlo con grilletes a una pared de mazmorra de las de piedra viva y someterlos a la tortura de pasarles el largometraje varias veces, hasta que que queden más locos que el protagonista de La naranja mecánica
 Por otra parte, sospecho que las mentes perturbadas que disfrutamos con este tipo de productos deberíamos estar encerrados en la mazmorra más profunda por el bien de la humanidad.
            Porque viendo estas cosas tarde o temprano la vamos a liar.
            El que avisa no es traidor. 
            Coñas al margen, La isla desconocida la dirigió Jack Bernhard en 1948 y para los amigos del cine de bichosaurios es una pieza de colección, no tanto porque los ceratosaurios que aparecen en esta producción estén especialmente bien concebidos y recreados (no es el caso, más bien al contrario), sino porque el argumento es el típico d de la fórmula King Kong, y eso siempre funciona. 
 
            A ver: grupo de pringadillos organizan un viaje mitad turismo, mitad caza de bichos a una isla repleta de dinosaurios (bueno, no, repleta no, pero hay más de dos), donde además hay un gorila pelirrojo que parece la peor pesadilla de un niño víctima de una sobredosis de capítulos de Barrio Sésamo.
            Naturalmente se llevan a una moza de buen ver para que el espectador pueda alegrarse la vista en lugar de pasarse los ochenta minutos de duración viendo marineros asiáticos y pringadillos blancos haciendo el mingas por la isla.
            La moza es Virginia Grey, hija de uno de los policías que correteaban con los Keystone Cops en las comedias mudas (no, nada que ver con las persecuciones porra en ristre que se gastan en los últimos tiempos lo antidisturbios españoles, que no tienen ni puñetera gracia).
            Y tras un principio muy similar a King Kong, nos metemos en una aventura de isla recreada en estudio, con tíos vestidos de dinosaurios. Una leyenda urbana asegura que en la escena de abatir a los bichejos con granadas algunos figurantes caían como bolos, pero no por las granadas, sino por el calor que hacía dentro del traje de ceratosaurio.  
            Demasiado buena para ser cierta.
            Del tipo que se disfrazó de mono no dicen nada. Debía tener menos calor debajo del peludo pellejo que los reptiles.
            El caso es que dejando de lado su valor como documento de cómo hacer cine con lo que te cuesta un café, más o menos, La isla desconocida contiene además dos momentos míticos para desternillarse en la mejor tradición del cine de mazmorra.
            El primer enfrentamiento con los dinosaurios, que parecen estar bailando el Macarena de Los Del Río.
            Y la aparición del gorila color zanahoria.
            No se lo pierdan. 
            ¡UMBELIEVABLE! como dice Virginia Grey. 
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