viernes, 5 de octubre de 2012

SANGRE Y ACERO, de C.L. WERNER: ESPAGUETI WESTERN EN EL UNIVERSO WARHAMMER


 Siguiendo con mi lista de lecturas para evadirse de la realidad, me he zambullido estos días en el universo Warhammer y he caído en las redes de Brunner, un cazador de recompensas en cuyas aventuras, escritas por C.L. Werner, son una mezcla de espagueti western, terror y fantasía épica en las que se rinde cumplido homenaje a las creaciones de las películas del oeste rodadas en Europa, no sólo a través de los guiños de nombres de personajes que toman los apellidos de directores destacados de este tipo de cine, como Sollima, sino en el propio diseño del protagonista que es una variante del pistolero sin nombre pero con poncho raído interpretado por Clint Eastwood en la trilogía del dólar de Sergio Leone. No obstante personalmente creo que el mejor actor para llevar estas novelas y relatos al cine sería Jason Statham, al que el personaje de Brunner le caería como un guante.
            En el volumen Sangre y acero se incluyen tres relatos que por su desarrollo dan otra clave esencial del planteamiento que rige las peripecias de Brunner: las fábulas de espada y brujería de Robert E. Howard, y más concretamente las peripecias de Conan el Bárbaro, personaje con el que Brunner tiene muchos puntos en común. No es casualidad que aquellas estuvieran también inspiradas por los relatos del salvaje oeste, otro género en el que Robert E. Howard era habitual. De manera que la idea de hacer un híbrido del western y la fantasía épica no es una idea nueva, aunque al cambiar las historias clásicas del oeste mitificado como referente de partida por el más sarcástico y desmitificador western mediterráneo C.L. Werner consigue actualizar el contenido, sustituyendo la Era Hiborea de Howard por el universo Warhammer, con todos los elementos curiosos que caracterizan a éste último en su fase medieval.
            En el primer relato, Debajo de las cuevas, Brunner conduce a una de sus presas de vuelta a la civilización a través de Kharag Dar, una ciudad de enanos abandonada situada en las grutas de una cadena montañosa habitadas por todo goblins y otros terrores, en una a aventura en la que la tribu de los Colmillos Negro de los goblins ejercen el mismo papel que las tribus indias en los relatos del western y encontramos también ecos de la batalla en las cuevas de El señor de los anillos.
            En el segundo relato, La marca mortal, la condesa Carlota de Villarías (homenaje a Carlos Villarías, el Drácula hispano), vampiresa, manda a Brunner a cazar una momia, dando lugar a una narración más próxima a las claves del relato pulp de intriga y aventuras exóticas, que también frecuentó Robert E. Howard.
            Finalmente en el tercer relato Brunner viaja hasta una ciudad dominada por una secta de inquisidores donde además de algunos rasgos pillados al vuelo de las utopías renacentistas nos encontramos con una intriga más policíaca culminada con el ataque de una bestia del caos capaz de hacernos recordar los destrozos de Godilla en la películas de monstruos japonesas.
            Esa capacidad para manejar e integrar todo tipo de referentes en el juego de la hibridación narrativa es uno de los principales atractivos de este libro y de todos los relatos del universo Warhammer en general.

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