domingo, 28 de octubre de 2012

FRINGE TEMPORADA 5, CAPÍTULO 4, ALGO MENOS FLOJA PERO IGUALMENTE PEDORRA: ¡ESTOY DE CALVOS HASTA LOS HUEVOS!

Pues sí, tal como se lo digo: ¡hasta los huevos de los calvos de Fringe temporada 5!

No es que me lean la mente, es que consiguen dormirme.
Me producen sopor.
Me cansan la cabeza.
Coñazo fino filipino.
A ver, J.J. Abrams, no me toques los huevos: ¿dónde has metido el mundo paralelo? ¿Por qué te pones tan pesao con el rollete de la hija perdida, que esto parece ya la puñetera Casa de la pradera?
A los personajes se les está poniendo cara de “no tengo pajolera idea de qué huevos hago aquí y estoy viendo al fantasma de Laura Ingalls dando saltos por el campo y meneando las coletas ”.
Hombre, tío, que estamos en el año de Looper. Ponte las pilas y por una vez crea una última temporada que no se fornique todo lo bueno que tenían las anteriores.
J.J., que vas camino de pillarte los dedos como con el final de Perdidos.
Que esto pinta cada vez peor.
A ver, primero es que hay cosas que uno no se traga ni aunque nos las metas con vaselina. Lo del collar y la nena en el capítulo cuatro es poesía de puerta de retrete. Lo de Walter sacando cintas de vídeo del ámbar empieza a repetirse más que el ajo.
Y los calvos. ¡Esos calvos que repiten la misma palabra varias veces con cara de profunda perplejidad impostada y pinta de viajante de bragas y sostenes!
J.J. no me creo ni la mierda prefabricada que le ponéis encima a los coches de ese mundo futuro.
Pero tío, ¿tú qué copia de Terminator viste?
El capítulo de hoy está algo mejor que los anteriores, lo admito. 
Me he dormido algo menos. 
Pero no mucho.
Sale Broyles. Pues vale. Cuando salga Olivia B. y tal me avisan, ¿ok? Por si estoy dormitando.
Un problemilla que se me ocurre puede explicar este bajón (además de que nos lleven soltando la misma murga desde el capítulo uno, con esas horribles escenas de anuncio de champú barato con la niña soplando flores, que manda huevos): la cosa no funciona porque ya no hay casos curiosos, de ahí que al hurgar en este cuarto capítulo en el baúl de los recuerdos de Walter y sacarse de la manga algunos artilugios de otros casos resueltos por la División Fringe en el pasado pueda parecerles a algunos una mejor.  En realidad es un espejismo de que las cosas están mejorando.
Por otro lado la cosa no funciona porque han privado a la historia del factor de realidad, que era clave. Te puedes ir a un universo paralelo, es interesante, pero siempre que mantengas la nota de lo cotidiano en las historias. Eso ocurría con el universo de Olivia B, pero no con este mundo futuro que del que además tampoco nos están contando tantas cosas como podrían.
Faltan piezas en ese puzle.
Ah, y sobre la muerte, lo peor es matar a alguien que no quieres matar y acabar resucitándolo. Aviso, J.J., échale huevos y no te pongas en plan milagrero resucitando muertos, que eso queda fatal, tío. 
Es como un gatillazo argumental. 
En realidad entiendo que no todo es culpa de J.J., sino también de los que está perpetrando estos guiones, pero él es el portavoz, así que a pelarla.
Esperemos que la cosa levante algo el vuelo en próximos capítulos. A mí el 4 me sigue pareciendo alarmantemente flojillo.

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