lunes, 29 de octubre de 2012

DINAMITA JOE, UN DISPARATADO ESPAGUETI WESTERN DE ANTONIO MARGHERITI



 ¡Cáspita!
Dinamita joe, dirigida por Antonio Margheritti en 1967 es casi con toda seguridad uno de los espagueti western más malos que he visto en mi vida.
Me la he puesto esta tarde para romper el día y desde luego lo he conseguido.
¡Vaaalgaaaame, señor!
Para empezar, se pillan a un tipo que así de perfil y con el cigarro en la boca tiene cierto parecido, ligero, remoto, con Clint Eastwood. Naturalmente le ponen encima un poncho para ver si pescan a algún despistadillo que no pille la diferencia entre Clint y el bueno de Rik Van Nutter, nativo de California, que también trabajó con el nombre de Clyde Rogers (cuando interpretó a Buffalo Bill Cody en Aventura en el oeste), y que antes de ejercer como Dinamita Joe, el protagonista de esta peripecia disparatada, fue el agente de la CIA Félix Leiter en la entrega de 007 protagonizada por Sean Connery Operación Trueno.
Y a partir de ahí Margheriti (alias Anthony M. Dawson) se construye una especie de disparatada muestra de espagueti western que anticipa elementos de mezcla de comedia y aventuras que harán furor posteriormente en Le llamaban Trinidad y Le seguían llamando Trinidad. El problema es que le faltan Bud Spencer y Terence Hill, así que lo de humor funciona más bien poco, y vista hoy tiene todavía menos gracia.
Titulada en el original Joe el implacable (no confundir con otro espagueti western protagonizado por Burt Reynolds haciendo el indio que se tituló así en España), llegó a las pantallas cuando Leone ya había terminado su trilogía del Dólar y aunque todavía no había síntomas de agotamiento del filón de las películas del oeste en clave mediterránea, ya había quien buscaba en el humor la salida para seguir rentabilizando el asunto, ampliando además el público a la infancia limando las partes más siniestras e interesantes del subgénero. Aquí no hay nada que remita a ese lado más oscuro que tan bien funciona en los clásicos del western mediterráneo, sino mucha carrera arriba y abajo, con un argumento que sospecho merecía mejor tratamiento y habría funcionado mucho mejor con algo menos de cachondeo, una musiquilla menos ramplonas, la eliminación de esas canciones en inglés totalmente postizas y otros detalles absolutamente inverosímiles que nos sacan de la película cada cinco minutos.
El personaje protagonista no es una mala idea. Lo que pasa es que está desaprovechado, como algunas otras creaciones de la guionista María del Carmen Martínez Román, una habitual del cine de género europeo rodado en los años sesenta y setenta. Dinamita Joe habría sido por ejemplo un personaje perfecto para que lo interpretara Jean-Paul Belmondo en su clave más cómica y gamberra.
            Por lo que se refiere al resto de los elementos de la película, hay algunos personajes curiosos, como el socio del protagonista, un borrachín que responde por el nombre de Esponja de Whisky, o una agente del gobierno rubiales que tira de pistola con facilidad. Ambos personajes son igualmente desperdiciados, mal utilizados para dejar paso a secuencias de acción con explosiones que se acumulan junto con las cabalgadas y carreras sin sentido.
            Hay otras buenas ideas que se malogran, como la manera de trasladar el oro fundiéndolo para darle la apariencia de otra cosa, ese asedio final al fuerte en el que acaba el protagonista defendiendo la plaza de una horda de bandidos mejicanos con un ejército de coristas, o esas secuencias en las minas que me han recordado por igual los cómics de El Sheriff King y Tex.
            De manera que mucho material malogrado en un guión que podría haber dado mejores resultados y cuya anécdota podría haber servido fácilmente para montar una de aquellas producciones de serie B que rodó John Wayne cuando era joven, mucho antes de alcanzar el estrellato protagonizando La diligencia.
            Pero tal como está, es floja, aunque a base de disparates se pueda aguantar hasta el final, principalmente merced a ese personaje de bandido mejicano que af con su silla a todas partes…

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