jueves, 20 de septiembre de 2012

REVOLUTION ES MENSAJERO DEL FUTURO MEZCLADA CON JERICÓ Y...


 Ayer por la noche estuve viendo el primer capítulo de Revolution, la última serie de J.J. Abrams en cuya creación participa también Eric Kripke, “padre” de la serie Sobrenatural.  
            Estaba en casa, cenando con la familia, y había cierto interés general por ver cómo resultaba la cosa. Telly Chavalas y yo le habíamos vendido al resto del grupo el argumento de la llamarada solar y el apagón general del planeta para ver si así se interesaban por la serie y nos dejaban verla tranquilos. Algo que ustedes supondrán no es nada fácil, porque en una familia con abuelos, nietos, etcétera lo normal es que lo que le gusta a uno no le guste al otro.
            El caso es que empieza el capítulo y la primera sorpresa: ¡un paréntesis de 15 años entre el apagón y el argumento!
            Y empieza la historia y empiezo a ver cómo se acumulan tópicos y lugares comunes, dando como resultado un montón de cosas previsibles. Es en ese momento cuando el espectáculo sale de la tele y empieza espontáneamente un juego de parecidos razonables que gana mi padre por ser el más rápido. Estaba yo diciéndole al hombre lo mucho que me recordaba todo el asunto a aquella película que me llevó a ver al cine cuando era chaval, Nueva York año 2012, “sí hombre, aquella con Yul Brynner subido encima de una columna con un cuchillo…” cuando me dice: “No, esto se parece más a esa del cartero… con el hombre este de Bailando con lobos…”
            ¡Premio para el caballero! Mensajero del futuro. Sí señor.
            El asunto desata un tiroteo de parecidos entre los presentes. A mí hay una parte que se me antoja pillada al vuelo de Los juegos del hambre, con el niñato del arco, la niñata, etcétera. Mi hija saca a colación lo mucho que se parece a la serie Jericó, o a Falling Skyes. Mi hermano dice que van muy limpios todos para haberse pasado quince años sin luz, que la ropa no se deteriora. Mi hija dice que sí, que en Falling Skyes era más creíble porque llevan las ropas gastadas y llenas de mierda, y no con esas camisas y jerséis azul eléctrico, que se ensucian mucho.
            Lo del azul eléctrico da para chistes con doble sentido, pero estamos tan entretenidos atizándole palos a la serie a ver si reventamos la piñata, que pasamos de hacerlos.
            En su lugar, conociendo su inclinación apocalíptica, le pregunto a Telly Chavalas cuántas horas me dijo que podía aguantar la central nuclear de Garoña sin luz.
            “Cuatro horas –contesta en clave tremendista lonchifinista-. Lo cual que todo eso que nos están contando es una chorrada, porque sin luz se ponen a soltar pedos las centrales nucleares y se va todo a la mierda”.
            Tampoco quiero ponerme en plan cabrón con la serie, pero lo cierto es que mi hermano insiste: “Y que van muy limpitos todos. Y esa localización es la misma de The Walking Dead. ¡Y esa otra! ¡Y esa!”
            Eso por no hablar de que el chaval con asma vaya a encontrarse en el medio del campo con la única casa en la que vive una tipa con un inhalador Turbuhaler para tratar el asma. Yo me he echado esa mierda y además caduca, pero ya a esas alturas da lo mismo.
            La serie no nos convence. El desenlace pasándose la principal premisa argumental por el arco del triunfo para sembrar una incógnita que canta al mareo de perdiz argumental de Perdidos da mal rollo,  porque además amenazan con tirar de flashback en plan Alcatraz… o Perdidos…
            Total, que nos han enchufado lo que en el programa Futboleros de Marca Tv llamarían un pollino en toda regla. Que nos han vendido una burra.
            Pero, oye, hemos echado el rato charlando, que eso siempre anima.
            Personalmente le daré otra oportunidad viendo el segundo capítulo y me encomiendo al talento demostrado por Eric Kripke en Sobrenatural y a esa escena de acción final con el tío de la protagonista repartiendo leña con la espada como salvavidas de mi medio ahogado interés por el asunto.
            Pero el primer capítulo me ha cortado el rollo. Me he acordado de Alcatraz y me ha dado por asociar el argumento de Revolution a la idea de que quizá estemos asistiendo al apagón de la era dorada de las series televisivas que hemos venido disfrutando en los últimos tiempos.
            Ojalá me equivoque.
            Esta noche nuevo intento con el spin-off de The Closer, Major Crimes, con Mary McDonnell al frente del reparto en el mismo papel que interpretara en la serie protagonizada por Kyra Desgwick, Sharon Raydor.
            McDonnell no me falla. Eso seguro. 

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