lunes, 17 de septiembre de 2012

¿FRANKENSTEIN ERA CALIGARI O CALIGARI ERA FRANKENSTEIN?

Paso por una tienda de libros de segunda mano, uno de mis comederos habituales de lectura, que son los que junto con la familia y la cerveza me mantienen cuerdo a pesar de todos los pesares (bueno, vale, tampoco quiero pasarme: moderadamente cuerdo, casi cuerdo, apenas loco, como ustedes prefieran decirlo) y me encuentro con un ejemplo curioso de confusión de identidad en la edición de la obra Frankenstein de Mary Shelley publicada por una prestigiosa editorial británica. 
Al pobre Doctor Frankenstein de Mary Shelley le han cogido el número cambiado, como suele decirse (me pasa mucho, así que me siento solidario con el pobre señor), y le han confundido con el Doctor Caligari, lo cual que tiran del cartel de la película con la que Robert Wiene inició el expresionismo alemán en lugar de tirar del cartel de cualquiera de las tropecientas adaptaciones al cine o la televisión que se han hecho de la novela de Mary Shelley. 
Ahí dejó la curiosa muestra, que por supuesto he incorporado a mi frikiteka, aunque la novela de Shelley la tengo ya por otros dos o tres sitios. Tiendo a perderla en el caos de la payancueva y nunca encuentro el ejemplar, así que siempre que la veo en alguna libreriá me apetece volver a leerla y si está barata me la traigo adoptada. Me pasa lo mismo con Miguel Strogoff de Julio Verne. 

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