viernes, 3 de agosto de 2012

PRAGA MORTAL, DE PHILIP KERR


 El primer libro que ha caído en vacaciones (o lo que sea esto intermitente que tengo, porque la verdad es que no dejo de teclear, tengo el gatillo más fácil que nunca...).
Terminado en día y medio de lectura.
Una nueva aventura del detective Bernie Gunther en las tripas del nazismo, Praga mortal, rompe con la tendencia de Phillip Kerr en novelas anteriores y está narrada en orden cronológico, sin saltos hacia adelante y hacia atrás en la vida del protagonista. Podríamos pensar que con ello pierde la riqueza y la complejidad de la estructura de puzzle aplicada en títulos anteriores, pero no es así ni mucho menos.
Estamos en Berlín, en 1941, y los nazis acaban de promulgar la ley según la cual los judíos están obligados a identificarse y quedar marcados con una estrella de David en sus ropas. La población de Berlín empieza a sentir los arañazos y las miserias de la guerra mientras los jerarcas nazis viven como príncipes y se dan la gran vida, y el talento de Kerr para el sarcasmo histórico, materia en la que es un maestro, no tarda en salir a flote. Un ejemplo es el personaje de la negra Ella, quizá la última negra que queda en Berlín, a la que le impiden pasar a un local de jazz de la ciudad, no por los nazis, sino porque es un lugar frecuentado por norteamericanos a los que no les gusta que los negros se mezclen con los blancos.
Toda una pista histórica de primer orden para juzgar con más justicia a los países y las gentes. Y con muy pocas palabras.
La ley de la estrella judía es sólo el punto de arranque de un nuevo baile mortal entre el Mefistófeles Heydrich y el Fausto Bernie Gunther, que además en el diálogo da algunas pistas sobre la narrativa policíaca en general y la manera en que este escritor construye sus tramas detectivescas cuando apunta: “En su mayor parte ser detective consiste en sobrellevar el aburrimiento y la enorme frustración de saber que nunca es como sale en los libros y las películas. Tiene que ocurrir otras cosas antes de que pase otra. Algunas veces son otros crímenes. Otras veces son otras cosas que no tienen nada que ver con ellos. Y en algunas ocasiones es difícil distinguir las diferencias.
La exhibición de la decadencia de los jerarcas nazis en el palacio de Heydrich en Praga junto con el diálogo de Gunther, más sarcástico que el de otras novelas inmediatamente anteriores, nos hace pensar en primer lugar en un relato de novela negra clásica, con detective duro tipo hard boiled.
Y hasta podríamos caer en el error de pensar que es una novela más ligera y sencilla que las precedentes, con su narración lineal y su mirada más sardónica. Pero no es el caso.
Kerr introduce un segundo nivel en la intriga con el asesinato en el palacio y la investigación del mismo por Bernie Gunther que automáticamente nos sitúa en el territorio de la novela detectivesta tipo “¿quién lo hizo?”, más propia de Agatha Christie, una de cuyas novelas sirve además como modelo declarado para el asesinato que aquí nos plantea.
Pero las novelas de Kerr siempre son más que una fórmula, como queda expuesto y resumido en una frase del protagonista: “Pero sobre todo apartaba mi mente de la creciente sensación de que había estado en el peor lugar del planeta, solo para comprender que el peor lugar de todos estaba dentro de mí mismo”.
Cierto tono de autoparodia, de las novelas de misterio en general y de las novelas de Bernie Gunther en particular, es lo que mejor define esta entrega frente a sus hermanas. Hablando con su segundo en la investigación, Kahlo…
Kahlo: ¿Es todo un misterio? ¿No?
Gunther: No, en realidad no. Resuelvo este tipo de casos continuamente. Por lo general en el penúltimo capítulo. Me gusta guardar las últimas páginas para restaurar un sentido de normalidad en el mundo.
El autor bromea con la fórmula de la novela detectivesca en general y del ¿quién lo hizo? en particular.
Y después da paso al tercer giro diabólico de su trama introduciendo un esquema de relato de espionaje y apretando el acelerador hacia un final tremendista, de los más duros que hemos leído en la saga de Gunther.
Ocurre después del interrogatorio de uno de los sospechosos, Heinlein, y nos damos cuenta de que esa falsa apariencia de sencillez queda contestada por una construcción de la trama tan compleja como la de entregas anteriores, y también en capas. Lo que ocurre es que si en novelas anteriores las capas eran distintos momentos históricos, en esta ocasión las capas que se superponen en el relato son tres maneras distintas de entender el género policíaco: el hard boiled de la novela negra, el ¿quién lo hizo? estilo Agatha Christie, y la novela de espionaje… todo ello sin apartarse de ese entorno de novela negra protagonizada por criminales, estilo crook story, que constituye el hecho de que Gunther esté trabajando a regañadientes en el seno y de alguna manera a las órdenes del estado nazi, que Kerr pinta como una variante de organización criminal tipo mafioso.
Junto con las frases lapidarias que caracterizan a Gunther (“Estar equivocado es una parte importante de estar en lo cierto. Y sólo el tiempo puede decir cuál de los dos acaba por ser verdad”), la novela incluye una reflexión del protagonista que personalmente todos hemos aplicado más de una vez en nuestras vidas, y yo alguna que otra en este mismo año:
Asentí y le dije a Heydrich que tenía razón, cuando yo sabía que no la tenía. Es lo que convierte a cualquiera en peligroso”.
Muy cierto.

2 comentarios:

El administrador de La novela antihistórica dijo...

Lo de la negra Ella, en efecto, es todo un acierto por parte de Kerr, pero realmente a "Praga mortal", que es una gran novela negra, le falta un punto con lo de la Historia.
Kerr podría haber explotado mucho mejor la situación histórica en la que se desenvuelve Gunther esta vez, que era mucho más atroz de lo que nos describe en "Praga mortal".
Más detalles en http://lanovelaantihistorica.wordpress.com de 20 de julio de 2012.
Y para los que quieran atreverse con novela negra independiente "Alcolea", también de "La novela antihistórica", en el número de 20 de julio de 2010.

Miguel Juan Payán dijo...

Toda esa época fue atroz, pero creo que ese final con tortura incorporada, una tortura brutal, y la manera en que Gunther se reconoce a sí mismo como uno de los verdugos, consigue ser suficientemente atroz como para que la novela no quede floja en ese aspecto. Además, a fuerza de ser sincero, no creo que el ciclo de Gunther sea en primer lugar una novela histórica. Muy al contrario. El género que predomina es el policíaco, como explico en el comentario, en sus distinas y muy ricas variantes. El autor toca todos esos palos con habilidad, y el tema histórico es sólo un marco en el que situar a sus personajes. Kerr está escribiendo novela policíaca. No histórica. El género dominante es policial. El tema histórico, propiamente dicho, no es el alma del asunto.