martes, 7 de agosto de 2012

LOS HERMANOS DE LA SERPIENTE, de DAN ABNETT


 Armaduras gris plomo ribeteadas de blanco y rojo. Esa es la equipación con la que los Serpientes de Hierro de Ithaka protegen las Estrellas del Arrecife del ataque de los primuls, los orkos y las amenazas de la disformidad en Los hijos de la serpiente, novela del universo Warhammer 40.000 escrita por Dan Abnett que acabo de terminar de leer en esta ajetreada mañana donde, entre otras cosas, me ha tocado andar arreglando la cisterna del retrete, que ha decidido declararse en vacaciones permanente para someterme a un cursillo acelerado de fontanería autodidacta. Todavía estoy en ello, pero he decidido tomarme un descanso para rematar las veinte páginas de novela que me quedaban, porque para algo estoy medio de vacaciones, o lo que sea esto que me han cocinado este año la crisis económica, la futura subida del IVA y la prima de riesgo de las narices, la competencia desleal y la madre que los parió a todos.
            Por cierto, un Astartes con equipo completo suelto en algún sitio que yo me sé iba a quedar muy pintón.
            Volviendo a la novela, empieza como un western, con un serpiente de hierro enfrentándose a un puñado de eldars oscuros o primuls en el planeta Baal Solock, donde arranca y termina esta novela construida sobre distintas misiones de la Escuadra Damocles, configurándose en su conjunto como una colección de relatos de hazañas bélicas en el entorno de la ciencia ficción militarista de Warhammer 40.000.
            Tomando como punto de partida la asociación de una humana con el gigantesco Serpiente de Hierro en  esa caza en la que también participa un perro que tendrá un papel destacado, la novela se organiza como una especie de colección de relatos que siguen la pista a las distintas misiones de la Damocles, hasta desplegarse en su épica parte final en una guerra contra los orkos pielesverdes en Ganahedarak, donde la identificación de la fuente de inspiración para narrar el tramo final de la su historia es más clara: las guerras médicas, y más concretamente la batalla de las Termópilas. Hay mucho de los espartanos resistiendo en el desfiladero a los persas en lo que nos cuenta Abnett sobre los Serpientes de Hierro en esa Guerra del Fin, el Ur Maggedon… 
Otro libro que meter en el saco de los leídos estas vacaciones. Voy a ver si le meto otro viaje a la cisterna, aunque la cosa no pinta bien...


          

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