viernes, 24 de agosto de 2012

LA BESTIA DE LA CUEVA MALDITA, de Monte Hellman


   Dirigida por Monte Hellman en 1959, La bestia de la cueva maldita es una producción de Gene Corman, hermano de Roger Corman, y responde a todas las claves del cine hecho con cuatro duros por el segundo. Es además un buen ejemplo de cómo funcionaba el cine de monstruos más serie B que salpicó de imaginación, caradura y picaresca a la hora de vender el producto los híbridos de ciencia ficción y terror perpetrados en el cine norteamericano en lo años 50.
            Hellman debutó con esta historia de una banda de ladrones que crean el caos en una pequeña localidad montañosa dedicada al turismo en la nieve para hacerse con un botín, y ya que están en ello accidentalmente sacan de su reclusión milenaria a un monstruo asesino en el que algunos  críticos especialmente optimistas han querido ver un antecedente o influencia para Alien, de Ridley Scott.
            Retengan sobre todo el calificativo de optimistas, por favor.
            Vamos por partes.
            En primer lugar lo más interesante de la película no es el monstruo en sí mismo, sino ver cómo la “fórmula Corman” nos la vuelve a colar doblada y encima consigue que nos sintamos satisfechos.
            Me explico. La película es sobre todo una económicamente muy asequible historia de cine negro con muchos diálogos en interiores y pocos personajes: los tres ladrones,  la chica del jefe criminal y un profesor de esquí que uno no sabe muy bien qué pinta en la historia y está colado como con calzador en la misma para interpretar un papel de héroe algo paquete. En esa trama meten un asalto a un lugar donde guardan lingotes de oro y donde no hay nadie, para evitarse el tiroteo y la escena de acción. Y luego se lían con una peripecia de ligue de la chica del gánster con el profesor de esquí que produce ataque de cuernos en el delincuente.
            En ello se invierte el 90 por ciento del metraje total de la película, que dura 75 minutos.
            Luego hay una especie de invitado especial: ¡el bicho de la cueva maldita y tal!
            No vean cómo es el bicho. Yo no se lo voy a mostrar para no destriparles la sorpresa, pero si juntan cuatro escobas y el velo de novia de su abuela y añaden al conjunto una carretilla para desplazar a la criaturilla, ya andan cerca.
            Dirán ustedes que entonces no merece la pena ni echarle 75 minutos de su valioso tiempo a ver semejante mierda.

            ¡Error!
            La bestia de la cueva maldita es cine de mazmorra de primera calidad, testado con los mazmorreros adictos más recalcitrantes del planeta.
            Para empezar, las risas viendo al bicho construido con dos escobas no te las quita nadie.
            Tiene además muchas de las características que forjaron el estilo de las películas más de culto de Monte Hellman: A través del huracán, El tiroteo, Carretera asfaltada en dos direcciones… Por ejemplo el uso del paisaje como un personaje más de la trama pero en clave árida, más realista que la del cine comercial al uso en esos momentos. O el protagonismo de los criminales, una banda en conflicto, sin grandes alardes de diálogo, quizá por ello mucho más cercanos y verosímiles. Y el grupo en conflicto, pero no como en las historias de profesionales competentes dedicados al peligro típicos de las películas de Howard Hawks, sino como una banda de pobres tipos sin nada relevante, gentuza del montón metida en una situación de aislamiento que siempre fue la clave de la reescritura de los géneros clásicos de Monte Hellman.
            De manera que aquí lo menos importante es el monstruo, aunque ciertamente una de las mejores aportaciones de la película es el paisaje de la cueva maldita del título, en la que uno de los personajes afirma haber encontrado: “los restos de un huevo que ha podido estar enterrado miles de años sin que nadie lo descubriera”.
            Quizá por ahí sale la vinculación a Alien de Ridley Scott, junto con la escena en la que vemos a las víctimas de monstruo metidas en una especie de capullo pegadas a las paredes de la mina abandonada…
            Y para terminar, uno de los finales más abruptos del cine de mazmorra.
            Por si todo eso no les parece suficiente está Sheila Noonan como Gypsy Boulet, una de las chicas de gánster más majas de la historia del cine.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vistes la higuana también de Hellman, se dice que es una rareza muy digna.