miércoles, 29 de agosto de 2012

JOE GOLEM Y LA CIUDAD SUMERGIDA, de Mike Mignola y Christopher Golden


            Un libro con ilustraciones que resulta sorprendente por el despliegue de imaginación de su propuesta desde las primeras páginas, con una imagen de sacrificio humano que parece sacada de un relato de Robert E. Howard, el creador de Conan, luego gira hacia un paisaje digno de H.P. Lovecraft y en un chispazo de personalidad acaba por situar su trama en una Nueva York cuya parte baja quedó sumergida bajo las aguas en 1925, lo cual nos mete en el territorio de la ucronía introduciendo al mismo tiempo elementos de ciencia ficción que acaban por  dibujar una especie de Blade Runner retrofuturista.
            Uno de los personajes define el tono fatalista de toda esta novela corta cuando dice: “Al diablo con la parte alta” fue un eslogan muy popular cuando Félix era joven, pero incluso entonces él ya sabía que era un chiste. El infierno era la ciudad sumergida. La clave, aprender a vivir en él”.
            Si añadimos a esa propuesta de partida el ataque de unos enmascarados Hombres de Gas, la incorporación de un Golem asociado a una especie de Sherlock Holmes anciano que se mantiene con vida a base del desarrollo de componentes mecánicos que nos meten de lleno en la corriente retrofuturista o de steam punk, y la aparición de un villano que responde por el nombre de Doctor Cocteau, la propuesta de partida resulta bastante más interesante que su desarrollo posterior. Da la impresión de que ello se debe a la inclinación de Mignola y Golden por pensar la historia más para su expresión en imágenes que en palabras, ya sean éstas imágenes de viñetas de cómic o fotogramas de película.
            El final apocalíptico, que recuerda la amenaza surgida desde otro plano de realidad que nos insinuaba Guillermo del Toro en su primera película sobre Hellboy, y precisamente por ello tiene mucho que ver con la utilización de los relatos de Lovecraft como inspiración que suele aplicar Mignola a sus creaciones, es una clara apuesta por ese espectáculo visual del que hablaba anteriormente.
            Lástima. Podría haber estado mucho mejor desarrollando más el personaje de Joe Golem que da título al libro pero inexplicablemente no acaba de ser su verdadero protagonista, reposando el protagonismo en la figura de la adolescente de catorce años Molly, personaje un tanto tópico.
            Con todo, es un entretenido pasatiempo esencial para los seguidores incondicionales de Mignola y Golden, pero inferior a la otra novela ilustrada de este imaginativo dúo, Baltimore, o el valiente soldadito de plomo y el vampiro, de la que también hablaré algún día en este blog, si la llamarada solar no acaba con todo lo que conocemos y nos devuelve a la edad media en un parpadeo…

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