martes, 14 de agosto de 2012

EL CABALLERO OSCURO, LA LEYENDA RENACE, de CHRISTOPHER NOLAN: MI OPINIÓN


 Finalmente esta tarde me he acercado a ver El caballero oscuro, la leyenda renace, y como han sido varios los visitantes de este blog que me han pedido que diera mi opinión sobre esta película cuando la hubiera visto, creo que es lo más justo contar aquí qué me ha parecido, ya que diversos problemas me impidieron hacerlo como es habitual en el momento del estreno en la página web de la revista Acción
            Lo primero que quiero aclarar es que me habría resultado mucho más cómodo y fácil, a estas alturas después de su estreno y sin tener que escribir nada remunerado sobre ella, pasar olímpicamente de comentar nada sobre esta película y evitar meterme en líos o polémicas diciendo lo que pienso.
            Pero si hiciera eso no estaría siendo respetuoso conmigo mismo, y por supuesto mucho menos con quienes me han pedido mi opinión. Además dejaría de comentar una de las películas más destacadas del presente año. 

            Lo segundo que quiero decir es que Christopher Nolan me sigue pareciendo un maestro en lo que hace y que un puñado de momentos de El caballero oscuro, la leyenda renace, valen por muchas de las películas completas que hemos visto este año y tienen factura de gran cine, de cine irremplazable…
            Pero… Ustedes están esperando ese “pero” que ya intuyen en mis palabras.
            No obstante les pido un poco más de paciencia antes de llegar a ese “pero”.
            Antes deseo dejar claro que para mí con esta película Christopher Nolan vuelve a demostrar su talento y se pone nuevamente al nivel de los maestros del cine.
            No hay más que pensar en cómo ha tenido  la habilidad, y las agallas de enchufarnos una película de Batman en la que casi no aparece Batman, una historia de superhéroes en la que el brillo y el protagonismo reposa en individuos humanos sin superpoderes, en la gente de la calle, en los héroes anónimos, hasta el punto de que incluso descarga a los superhéroes y supervillanos de su historia de su lado “super” para convertirlos en gente, en personas, lo cual obviamente los hace mucho más interesantes y cercanos para el espectador.
            Ojo que a partir de este momento quienes todavía no hayan visto la película deberían dejar de leer y esperar a verla primero, porque voy a hablar muy libremente de lo que me parece, de algunos personajes y secuencias que desvelan información sensible, claves que pueden destriparle la película a quien no la haya visto, en definitiva SPOILERS.  
 
            Hecho el aviso y antes del “pero” que algunos de ustedes esperan tengo que aclarar que Nolan ha creado un personaje brillante que nace en la trama como secundario y acaba convertido en el verdadero protagonista, el protagonista “tapado”, en un juego con el público que le ha salido redondo. Me refiero al papel que interpreta Joseph Gordon Levitt, Blake, cuyo resultado final puede no ser del todo una sorpresa, especialmente si has leído los cómics de Batman el tiempo suficiente como para anticipar quién es realmente, o en qué o quién va a convertirse (en Robin), pero que sin duda es un giro brillante desde el punto de vista del guión. Una sorpresa tan genuina para muchos espectadores como  la verdadera identidad del personaje interpretado por Marion Cotillard.
            Ambos personajes y esas revelaciones finales inciden en uno de los mayores aciertos de la película: su habilidad para incorporar al relato algunos de los grandes momentos, personajes y elementos que han marcado los comics de Batman en los últimos tiempos: no hay terremoto, pero sí Gotham aislada y en manos de los criminales; no hay silla de ruedas para Batman, pero Bane le rompe igualmente la espalda y deja la ciudad sin protector; no hay Pingüino, pero Catwoman toma el lugar del Pingüino defendiendo su barrio de los asaltantes y saqueadores de otras bandas… etcétera. Ra´s Al Ghul y el ciclo de relación en conflicto de Batman con la hija de éste también están presentes en la historia, enlazando de paso esta tercera película con la primera, cerrando el círculo.
            Y sobre todo lo anterior hay una lectura entre líneas de la trama que nos la sirve como espejo de la actualidad, reflejando los convulsos tiempos que vivimos en lo económico y lanzando una señal de aviso respecto a la ira y la precipitación en tomar decisiones susceptibles de cambiar el sistema político en el que nos desenvolvemos montando revoluciones.  Bajo ese punto de vista tan relacionado con la actualidad, con las frustraciones y la tortura social cotidiana de la crisis, los despidos, etcétera, todas esas cosas que inevitablemente están cambiando la sociedad y amargando a los ciudadanos, la película es un estudio muy curioso de la bajada al infierno de nuestra sociedad y nuestro sistema tanto como de nosotros mismos. Las secuencias en el tribunal popular recuerdan los momentos más sangrientos de la Revolución Francesa, con Robespierre y la guillotina como grandes protagonistas.
            Creo además que Christopher Nolan ha generado una nueva fórmula de película de evasión y entretenimiento cuyo formato recoge el relevo de las series y miniseries televisivas: repleta de personajes, todos ellos, principales y secundarios, con su momento de protagonismo en la trama, hasta conformar un protagonismo coral que gira en torno a una idea, que cualquiera puede ser un héroe, incluyendo los hombres que ponen un abrigo sobre los hombros de un niño y le dicen que la vida sigue.
            Ahora bien, y aquí viene el “pero”, o mejor los peros que ustedes esperaban… 
He de reconocer que aún siendo una gran película y que me parece mejor que Batman Begins, es sin embargo ligeramente inferior a El caballero oscuro. En mi opinión, y subrayo según mi criterio, que no pretendo sea universal ni la última palabra inteligente sobre el largometraje que nos ocupa.
Creo que El caballero oscuro estaba mejor construida. Creo que tenía un ritmo mejor calibrado, más equilibrio en la exposición de sus personajes y temas, con un guión endemoniadamente más complejo y de mayor dificultad, y por tanto de mayor mérito. En aquella Nolan se aplicó además a un ejercicio de desnaturalización del típico largometraje de superhéroes que partía de reformular dicha forma narrativa como un ejercicio de cine negro ejemplar.
En ésta tercera entrega sin embargo yo diría que la falta de identificación estética y genérica más concreta, aunque tiene obviamente elementos del cine policíaco –no ya tanto cine negro-, del cine de catástrofes y por supuesto del cine de superhéroes, deriva en una menor cohesión y un ritmo más difícil de seguir para el espectador.
De manera que entiendo que para algunos espectadores esa hora y pico que le hace falta a la película para despegar y entrar en materia, que mirada desde un punto de vista a favor puede parecer necesaria para hacer que tras la paliza de Bane a Batman pueda llegar el cambio de ritmo y la verdadera trama, sea una introducción excesivamente larga, especialmente teniendo en cuenta que los personajes no son desconocidos para el gran público y la franquicia cuenta ya con dos largometrajes previos en los que se han presentado personajes, ambientes y situaciones. Tengo incluso la sospecha de que alguien que no haya visto esos dos largometrajes anteriores no va a entender algunas de las cosas que ocurren en este tercero, cosa que no ocurría en el caso de El caballero oscuro, película que puede verse perfectamente por separado de la primera y la tercera entrega sin perder un ápice de coherencia e interés. 
 
Junto a ese largo y reposado, quizá excesivamente reposado, arranque de hora y pico para entrar en materia, creo que algunos diálogos pecan de pretender ser más profundos de lo que realmente son, y además resultan innecesariamente largos y enredados. Pongo como ejemplo esas frases del médico de la cárcel en plan filosofía sufí para trepar por paredes empinadas y salir de agujeros. Ojo, me encanta esa parte de la historia, una de las mejores de la película, pero el tema de cómo superar el obstáculo me parece filosofía barata, un pollino de primera, como dirían en el programa Futboleros de Marca TV. No cuela la revelación que permite a Wayne salir del agujero, aunque me encante la historia del agujero. Me suena al “dar cera, pulir cera” del señor Miyagui en Karate Kid, pero pasado antes por un cursillo acelerado de filosofía de puerta de retrete público o frase de 140 caracteres en el twitter, del tipo de “persigue tu sueño” y otras sandeces simplonas parecidas.
Disculpen mi irreverencia, pero es que las vendidas de moto filosóficas me activan la mala leche.  
Me pasa lo mismo con la frase del cuchillo que penetra que se marca al final el personaje de Marion Cotillard.
Junto con estos dos asuntos de las frases demasiado largas y la introducción operística demasiado dilatada antes de arrancar, también me han dejado algo descolocado otros.
El final bipolar. Caine llora frente a la tumba antes de que se nos conduzca a un final “happy, happy”. Demasiado “happy” en mi opinión. A ver: compro y me gusta la idea de Caine en su mesa, volviendo a ese momento con el que ha soñado tantas veces y encontrándose con Wayne sin llegar a decirse nada (un fragmento muy Origen, por cierto), pero ¿es necesario llevarlo hasta el límite del final feliz incorporando a Catwoman junto a Wayne? Entiendo la idea, la necesidad de dejar al personaje “colocado” sentimentalmente, pero lo encuentro excesivo como culminación para todo el resto de la película, tan dura y amarga, tan trágica y oscura. Me parece demasiado plano, acomodado, especialmente si pienso en los huevos que le echaron estos tíos al corazón de El caballero oscuro con el tema de las dos bombas, la chavala y la muerte…
Si algún día me da por escribir una guía sobre cómo contar historias creo que el primer consejo sería: no mates a quien no quieras matar. Nada peor que una muerte en falso. Aquí lo aceptamos, porque es Batman, y claro que queremos que se largue con Catwoman, pero no es necesario que nos lo pongan delante de las córneas como si el asunto fuera un trozo de Vacaciones en Roma, caray. Algo que le falta a esta película más que a su predecesora es precisamente la habilidad del relato para dejar flecos y huecos que permitan al espectador participar más activamente rellenándolos. En su conjunto, la tercera entrega de la saga es menos flexible en ese sentido que la segunda, es más cerrada, nos lo da todo más masticado. 
 
            Otro final, el de Bane, no me parece justo con el personaje y con las expectativas que ha despertado en el público durante el resto del metraje. Creo que es un final precipitado, nada claro, rápido. Está claro lo que pasa, que Catwoman le descerraja un cañonazo de la batmoto y ya, pero lo encuentro poco respetuoso con Bane, me falta ese plano de resolución final del personaje.
            Pienso además que la película es visualmente brillante en muchos de sus momentos, pero en algunos otros me resulta más plana que El caballero oscuro. Un ejemplo: la escena en la que Bruce Wayne vuelve a Gotham tras salir del agujero y se encuentra con Catwoman se me antoja sin el relieve que requiere… y con uno de esos diálogos que, francamente, no me transmiten mucho del conflicto entre los personajes, eso de “puedes dar más” me suena a frase de galletita china.  
 
            Lo cierto es que no veo mucha química entre Wayne/Batman y Catwoman así en general. Sus encuentros son planos, sin relieve. Funciona mejor con Marion Cotillard. Lo cual me deja todavía más descolocado en lo referido a ese final “happy happy” que mencioné antes, totalmente innecesario, porque lo que había que decir al respecto ya está dicho con el beso que le planta en la boca la chavala enmascarada a Batman antes de que se suba en el cacharro para ir a tirar la bomba atómica.
            No voy a entrar en lo fácilmente que se desarticula la amenaza, pero lo de llevarse la bomba hasta el mar también se me queda visualmente algo plano, la verdad.
            Y hay algunas elipsis algo forzadas que le dan un aire excesivamente episódico a algunos fragmentos del relato. Quizá han querido contar demasiadas cosas, incluyendo una doble bajada a los infiernos de Bruce Wayne que por acumulación casi se autoanula, restando la primera (Wayne recluido y cojo) fuerza a la segunda y mejor (Wayne en el pozo).
            De manera que, sintiéndolo mucho, porque me habría gustado salir del cine mucho más contento, creo que El caballero oscuro, la leyenda renace, no es tan buena como El caballero oscuro u Origen.
            He intentado explicar por qué. Básicamente y resumiendo porque las dos citadas estaban en mi opinión mejor construidas como relato en su conjunto y más logradas en su diabólico manejo de guiones que me parecen menos lineales y más complejos que el de esta otra película.
            Creo que El caballero oscuro la leyenda renace es una buena película y un espectáculo a ratos impresionante, coincido con algunas personas que la han visto conmigo en que es lo más cerca del Batman auténtico del cómic que va a llegar el cine, y creo que Christopher Nolan ha reescrito con ella y con sus dos antecedentes las claves del cine de superhéroes, el cine blockbuster y el cine de evasión, llevándolas a otra dimensión. Pero la encuentro ligeramente inferior a El caballero oscuro y Origen.
            Si alguien va a tirarme tomates por emitir esta sincera opinión a contracorriente de la impresión general, que sean tomates de huerta, coloraditos pero tampoco demasiado pasados, para poder hacerme una buena ensalada con su sal, su vinagre, su aceite…
            Se me hace la boca agua solo de pensarlo.
            Ah, y no he entrado en valorar comparaciones odiosas sobre con qué Catwoman me quedo, pero aclaro que la más cercana al cómic como personaje es la de Anne Hathaway en esta película… si bien Michelle Pfeiffer me sigue pareciendo insuperable. Y no me pregunten dónde está el Joker. Nolan, con buen criterio, decidió no ofender la memoria de Heath Ledger y rendirle homenaje sacándolo de la historia, como hacen con el número de algunos jugadores de fútbol en algunos clubes. Y me parece bien, aunque habría sido fácil hacer algún guiño sobre el personaje aprovechando las escenas de la cárcel sin por ello mostrarlo claralmente, con uno de esos huecos para que rellene el público de los que hablaba más arriba.
          Ya saben: no me tiren tomates pochos.

3 comentarios:

Ronin dijo...

Coincido bastante contigo, compañero! Los puntos que hacen que baje la calidad de la película son los mismos que he visto, bueno, visto al ver la peli, y tras hablar con un amigo mío bastante crítico. Cosas que de primeras no vi, pero que pensándolo en frio, salen a la luz. Es una lástima, podría haber sido un final más redondo. A pesar de eso, Nolan es un gran director. A ver qué tal su historia de Superman y con qué nos sorprende después.

E.J.Barrios dijo...

Echaba de menos tu opinión opinión sobre esta película, gracias por escribirla.

Antonio Navarro dijo...

Coincido contigo en algunas cosas y no tanto en otras aunque la opinión general es idéntica: no está mal como película de entretenimiento pero no es mejor que El Caballero Oscuro (y yo diría que tampoco es mejor que Batman Begins). En cuanto a Origen a mí no me gustó así que mejor no entrar en comparaciones porque saldría perdiendo.

Comparto con vosotros mi crítica de la película en mi blog por si gustáis leerla:

http://confiesoquehevivido-anr.blogspot.com.es/2012/07/el-caballero-oscuro-de-christopher.html