sábado, 18 de agosto de 2012

BEFORE WATCHMEN: EL COMEDIANTE. UNA EXPLOTACIÓN OPORTUNISTA Y ABSURDA


           ¡Qué razón llevaba Alan Moore cuando abominó de esa explotación de sus Watchmen que es la línea Before Watchmen desenfundada por DC para paliar estos tiempos de crisis en un alarde de oportunismo galopante y atroz. 
            Una buena muestra de ello es la colección dedicada al Comediante, el personaje más interesante de la saga de Watchmen para quien esto escribe, que es domesticado más allá de lo decente en esta especie de retorno al pasado que se han montado Brian Azzarello y J.G. Jones, totalmente innecesaria y que además insiste en mostrarnos los lazos del personaje con la familia Kennedy, cosa que, francamente, nos trae al fresco. Los Kennedy, como icono sociopolítico idealizado de la historia norteamericana están ya muy vistos, agotados, y además a estas alturas incluso aireando sus trapos sucios y el lado oscuro de su paso por la Casa Blanca resultan francamente coñazo.
            Convertir al Comediante en una especie de Lobezno en el Nuevo Camelot de los Kennedy no es suficientemente interesante, por mucho que Azzarello intente darle un aire de relato de serie negra como el que suele caracterizar a sus empeños de muchos mejores resultados y más talento en otras colecciones esenciales del cómic moderno. Explicarnos el papel del Comediante en la vida y el mito de Marilyn Monroe es una ñoñería propia de culebrón y acabar metiendo al personaje en Vietnam se queda en pálido reflejo de la mucho más interesante y mucho mejor colección de cómics The Nam de la editorial Marvel.
            Por lo que tengo leído hasta el momento de la colección del Comediante en el ciclo Before Watchmen, sospecho que ninguna de sus entregas está al nivel no ya de la obra original de Alan Moore, sino ni siquiera del prólogo utilizado por Zack Snyder para la versión cinematográfica de la misma.

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