domingo, 10 de junio de 2012

ZOMBIS BORRACHOS Y PASILLOS VACÍOS: PAISAJE DE DOMINGO MADRUGADOR EN EL METRO DE MADRID

Madrugón dominguero salvaje el que me he pegado esta mañana para intentar irme al Rastro a tiempo.
Tan a tiempo que casi no habían puesto ni las calles.
El Metro parecía un desierto total. Algo salido de alguna película de ciencia ficción.


Incluso había algún que otro zombi volviendo a casa apestando a alcohol. Si les arrimabas una cerilla, se quemaban en plan bonzo.
Fijo.
Más de uno habrá aparecido en alguna estación que no era la suya.
Fijo también.
Desorientados a eso de las ocho de la mañana y mirando las escaleras mecánicas con otros ojos...

Supongo que luego les atacará la soledad de la botella...
 
...el complejo del vaso vacío... 

... y una extraña añoranza de los colorines que antes veían en los habitualmente anodinos anuncios del metro.



 En la estación de Sol había tres pájaros con tal tajada que estaban celebrando con himnos el partido de la Selección Española como si ya fueran las seis de esta tarde.
Y faltaban unas 9 horas, más o menos, para el encuentro.
Eso sí es pasión futbolera, caramba.
Seguro que si Roger Corman se diera un paseo por el Metro de Madrid cualquier día de fiesta a eso de las ocho de la mañana acababa rodando una película de miedo, así en plan postapocalíptico, con calles desiertas y tal.
A mi, tras el madrugón, me queda el consuelo de haber aprovechado el domingo.
Incluso me ha dado tiempo a meterle tecla a algunas cosas que tenía pendientes.


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